sábado, 7 de noviembre de 2015

Météorite

Leche: Vaca
Tipo: Pasta blanda, azul, corteza enmohecida cubierte de carbón
Materia Grasa: 37%
Maduración: Más de 6 semanas
Aspereza: Suave
Vino: Cryomalus Antolino Brongo (Sidra helada de Quebec)
País de origen: Canadá
Región: Quebec
Notas: Hace más de ciento cincuenta años, Alexis Cayer se asentó en una tierra fértil y virgen, rodeada de montañas y valles, esa población que él ayudo a construir, llegaría a ser en un futuro el municipio de Portneuf. Con el paso del tiempo Alexis se convirtió en patriarca de una familia de jardineros, constructores, agricultores, y, por último, fabricantes de quesos, en la industria que lleva su nombre La Fromagerie Alexis de Portneuf, donde elaboran este sabroso queso Météorite.
Este queso cubierto de ceniza, azul de pasta blanda, madurado en superficie está hecho a partir de leche pasteurizada y crema de vaca. Su textura suave y cremosa, su gusto delicado azul y su sabor cremoso le confieren un carácter único.
El Météorite hace honor a su nombre, un queso que brilla como una estrella fugaz: Exteriormente, sin abrir, se asemeja a una piedra de granito, la corteza es blanca como la nieve se ve impresionante con las marcas de la cesta a través de su superficie, resaltadas por la ceniza negra. Casi parece que el queso ha sido diseñado en el espacio. Abierto, el queso adquiere una nueva dimensión. Pequeñas manchas veteadas azules y grutas (bolsillos) se perfilan bruscamente sobre una pasta amarilla. La línea de la ceniza alrededor de los bordes se vuelve mucho más evidente.
Con todo su esplendor visual, es un queso sutil para oler y degustar. Su aroma es lechoso y a musgo. En cuanto al sabor, recuerda a la mantequilla, con ligeras notas de sopa de carne y un persistente umami hacia el final.
El queso está disponible en la quesería, y en las tiendas de comestibles especializadas, así como en la inmensa mayoría de los supermercados de la zona.
Es exquisito bien desmenuzado sobre ensaladas mixtas, con nueces o en sopas, patatas asadas, salsas para verduras y rellenos, o con tostadas en tablas de quesos. Llevado a temperatura ambiente, es fantástico untado sobre una rebanada de pan crujiente. Por lo general se asocia con vinos dulces o sidra helada.