miércoles, 13 de abril de 2016

Li P’tit Rossê

Leche: Vaca
Tipo: Pasta blanda, corteza lavada
Materia Grasa: 45%
Maduración: 8 semanas
Aspereza: Media a fuerte
Vino: Achel Bruin - Cerveza Belga Abadía Trapense
País de origen: Bélgica
Región: Lieja (Valonia)
Notas: Li P’tit Rossê, que significa en valón "el pequeño pelirrojo" nombre motivado por el color anaranjado de su corteza. Este queso es la versión pequeña del queso Li Grand Rossê (1,3 kg), del quesero Mark Rosen de la Fromagerie des Ardennes, en Werbomont en la provincia de Lieja. La quesería que comenzó la fabricación de quesos en 1996 se encuentra en una región típicamente agrícola en el corazón de las Ardenas belgas. La quesería ahora tiene un nuevo edificio en la que sólo producen quesos artesanales usando cultivos de alta calidad capaces de ser etiquetados como orgánicos.
Este quesero probablemente es más conocido por su Wavreumont, un queso de leche de vaca y corteza lavada siguiendo la antigua tradición monástica belga de la fabricación de quesos. Rosen trabaja con las lecherías locales, para su abastecimiento de una leche con excepcionales propiedades nutritivas y organolépticas que proceden de rebaños mixtos de vacas Montbéliard, Normanda y Pie Noire que pastan en las verdes laderas de las Ardenas. Esta leche la utiliza para producir este Li P'tit Rossé además de otros varios quesos y una serie de productos lácteos, todos ellos certificados "Bio", u orgánicos.
Li P’tit Rossê es un queso de pasta blanda y corteza lavada con un peso de 180 gramos y forma cuadrada de 80 mm de lado y un espesor de 30 mm. Es un queso elaborado con leche cruda de vaca. Con su sabor típico, que puede compararse con un suave Herve. Su corteza, compuesta de una flora de maduración mixta, le da un color anaranjado, salpicada de pequeñas líneas blancas motivadas por una pelusilla blancuzca de moho.
Se trata de un queso de textura suave, pero complejo, la pasta de color rosa anaranjado es ligera y tan esponjosa que se hunde y desmorona cuando el queso toma temperatura, tiene un "sabor pleno” a leche cruda con notas a mantequilla de cacahuete y un precioso matiz de heno húmedo.
Al desenvolver el paquetito en el que está envuelto el queso, un fuerte aroma se precipita inmediatamente hacia nosotros y se apodera de ti. Es como estar en el sótano de una antigua abadía de almizcle repleta de un montón de desgastadas sandalias de cuero. La pegajosa corteza anaranjada rodea completamente el tesoro dorado y cremoso del interior. Y cuando se corta la esquina y ves la pasta blanca y cremosa rezumar lentamente, el mundo parece un poco mejor de repente.
El sabor del queso es tan fuerte como el olor, y no está pensado para débiles de espíritu a los que les gustan las rosas y los perfumes. Si alguna vez necesita un queso apestoso, este es uno de los buenos. Sin embargo, al que le encanta el queso maloliente lo festejara con gran alegría y vigor.
La corteza es bastante pegajosa y tiene un sabor muy fuerte en comparación con la suave cremosidad del interior. Es una decisión difícil comer o no la corteza, una forma u otra nos proporcionan diferentes sensaciones. Si decide no comerla, sentirá en boca una textura muy sedosa suave y cremosa o por el contrario, si la come, a esa suavidad se le añadirán notas saladas y crujientes consiguiendo un resultado global más fuerte. Por supuesto la elección es solo suya. Yo siempre aconsejo probar un poco de queso de las dos formas y terminarlo como más le haya gustado.
Este queso ganó el Coq de Cristal (Gallo de Cristal) en el festival agrícola de Libramont en el año 2001.
La mejor manera de disfrutar de este queso es con una buena cerveza trapense y un poco de pan. Antes de servir, es aconsejable dejar el queso alrededor de una hora fuera del frigorífico, para llevarlo a la temperatura ambiente, aunque ya entonces se puede oler desde muy lejos no se asuste puesto que su sabor es lo mejor. Es ideal con una barra de pan crujiente, acompañados de un buen amigo.