martes, 19 de diciembre de 2017

Sanglé des Bruyères

Leche: Oveja
Tipo: Pasta blanda, prensada no cocida, corteza florecida rodeada con un cinturón de abeto
Materia Grasa: Entre 45% y 50%
Maduración: De 2 a 4 meses
Aspereza: Media
Vino: Arbois Savagnin (D.O. Vins de Savoie)
País de origen: Francia
Región: Centro-Valle de Loira
Notas: Este queso artesano elaborado con de leche cruda de oveja es una creación de la quesería Le Brebis du Berry. Fundada en 1996 por Annie Askamp, la quesería es la única fábrica de quesos de la región que elabora quesos a partir de leche de oveja. Más de 20 años después, 4 personas trabajan en esta quesería ubicada en Saulzais-le-Potier, la capital de la cerámica, la empresa se ha desarrollado gracias a quesos lácticos como El Saulzais, el Licorne o la Brique de brebis. Para crear el Sanglé des Bruyères, Annie Askamp se puso en contacto con Agnès Ambert, presidenta de la asociación de "sangliers" de Haut Doubs, para que les que hicieran las correas a medida para este queso.
Sanglé en español significa “atado” y hace referencia al cinturón de abeto que lo rodea y que proporciona al queso un carácter particularmente fuerte.
La picea es la única madera utilizada para hacer cinturones que dan al queso un sabor sutil y fragancias amaderadas. Estas correas de abeto son conocidas por "anillar" el Mont d'Or. Estas correas son preparadas por los "sangliers" leñadores especializados que, una vez cortados los árboles, intervienen para cortar bajo su corteza las tiras delgadas que serán entregadas al quesero.
La segunda parte de su nombre, Bruyères, hace referencia a una población francesa situada en Berry muy cercana a la quesería donde se produce este queso.
Su corteza natural es muy flexible de color rosado, cubierta con una capa esponjosa blanca y fina. Su pasta es como la crema, brillante y untuosa y fluida.
Su sabor se caracteriza por una pasta sabrosa de textura muy untuosa, con un aroma penetrante a bosque y sutilmente leñoso que persisten en la boca largo tiempo.
El queso se comercializa en forma de disco redondo y plano con un peso de 250 g.
Se recomienda consumirlo como una torta, llevándolo a temperatura ambiente, cortando la corteza por arriba con un cuchillo de punta como si quitara una tapadera y accediendo al interior del queso que debería estar cremoso, casi líquido, una vez abierto es importante remover la pasta para que todas las partes, tanto la que está junto a la corteza como la del centro se mezclen bien, así lograremos una pasta homogénea perfecta para untar con pan. Conserve la corteza superior del queso para mejor conservación. También puede servirse entero como plato de queso, con crackers y una buena combinación de fruta, o bien untarse sobre tostaditas y fundirse en el horno. Marida bien con un vino blanco de Saboya o un Jurançon seco.

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