domingo, 15 de diciembre de 2019

Toblacher Stangenkäse (Dobbiaco)

Leche: Vaca
Tipo: Pasta semidura corteza natural cepillada
Materia Grasa: 45%
Maduración: De 3 a 5 meses
Aspereza: Media
Vino: Terlano Gewürztraminer (D.O. Alto Adige)
País de origen: Italia
Región: Bolzano (Trentino Alto-Adigio)
Notas: El Toblacher Stangenkäse (también conocido con su nombre italiano Dobbiaco), es un queso tradicional de Trentino Alto-Adigio, típico de la Latteria di Dobbiaco, fundada en 1883, lo que la convierte en una de las primeras de todo el Alto Adigio. (En esa época el Alto Adigio todavía se llamaba Tirol del Sur y pertenecía a los austriacos, de ahí el nombre alemán). 
Queso graso, de corta o media maduración, de pasta semidura, producido con leche entera y pasteurizada de vaca, en el territorio de Dobbiaco, en Alta Pusteria. Nació de la necesidad de producir, en los momentos de exceso de leche, un tipo de queso con características precisas: maduración suficientemente corta, presencia de corteza protectora y forma de “paralelepípedo” (tanto para facilitar su transporte como para cortarlo con facilidad). 
Tiene forma de un largo paralelepípedo de sección cuadrada, con un lado de 10 cm, una longitud de 30 cm y un peso aproximado de 5 kg. La corteza es bastante delgada y elástica, áspera, de color entre rojizo y marrón y un poco pegajosa, a veces con restos de moho.
La pasta es suave, elástica, de color marfil claro o pajizo, salpicada por algunos ojos pequeños y medianos, distribuidos regularmente y puede tener algunas ligeras láminas. El queso tiene un perfil de olor y sabor de nivel medio. Es fresco, cítrico y con notas lácticas, pero hacia el final resulta dulce, con aroma a mantequilla cocida, verdura y frutos secos.
Madura en un periodo de aproximadamente 6 semanas, en un entorno de 12 a 13 grados y humedad elevada, al inicio del cual las formas se lavan con agua y sal. La maduración se puede prolongar hasta unos 5 meses y, durante este período, las formas se voltean regularmente.
El Toblacher Stangenkäse es un reconocido producto tradicional que goza de la denominación P.A.T. Los (productos agroalimentarios tradicionales italianos) (PAT) son productos incluidos en una adecuada lista, predispuesta por el Ministerio de las Políticas Agrícolas, Comestibles y Forestales con la colaboración de las Regiones.
Al entrar en las tiendas o en las lecherías de Trentino o Véneto, siempre se encuentra este queso, que el consumidor conoce como “queso para cocer”.
Como queso “de mesa” no se usa especialmente, pero en la cocina, es muy indicado porque basta con ponerlo en una sartén antiadherente y dejarlo asar para obtener preparaciones rápidas y sabrosas. (Cortar una rodaja de 2 cm de grosor (100 gr) y dorarla en una sartén o parrilla. Servir con verduras y mostazas de frutas). Excelente en una tabla de quesos con pan de centeno negro o servido con polenta. Se acompaña bien de vinos ligeros, afrutados blancos o tintos.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Merry Goat Round (Spruce Reserve)

Leche: Cabra
Tipo: Pasta blanda, corteza rodeada con una faja de abeto
Materia Grasa: No definido
Maduración: De 10 a 12 semanas
Aspereza: Media a fuerte
Vino: Cristom Marjorie Vineyard (D.O. Willamette Valley)
País de origen: Estados Unidos
Región: Maryland
Notas: Este queso lo elabora la Firefly Farms, ubicada en la meseta Allegheny de Maryland. La quesería nació gracias a una colaboración entre un pequeño grupo de vecinos, que decidieron entrar en el mundo del queso artesano. En el año 1997 los cuatro fundadores de “Fireflies” adquirieron una granja de 130 hectáreas, inicialmente tenían su propio rebaño de cabras. En el 2006 optaron por concentrar todos sus esfuerzos en la fabricación de queso. Por lo que se desprendieron de su rebaño de cabras y hasta el día de hoy, compran la leche a un grupo local de agricultores Amish.
La FireFly Farms ha estado haciendo Merry Goat Round, un queso de cabra estilo Brie, desde 2002. Es el queso insignia de la quesería y, el más vendido en el mercado de agricultores de Dupont Circle en Washington D.C. En ese mercado compra el chef José Andrés, junto con otros chefs famosos. Andrés se hizo un entusiasta del queso. Andrés le dijo al copropietario de Firefly, Mike Koch, que prefería el Merry Goat Round cuando su textura era muy untuosa, casi líquida, como la Torta del Casar de España. Deberías hacer un queso así, le dijo Andrés, un queso tan maduro que se agrietasen sus paredes. Koch sabía que tal queso necesitaría ser sujetado con una banda, como el Harbison o el Winnimere de Jasper Hill, ambos de leche de vaca. ¿Qué pasaría si él simplemente uniera un lote de Merry Goat Rounds y los dejara envejecer más?
Lanzado en 2017, el Merry Goat Round Spruce Reserve (reserva de abeto) está hecho con la receta idéntica a la original. Pero cuando las ruedas de 350 gramos tienen solo unos días, se envuelven con una tira de corteza de abeto que se ha ablandado en agua salada caliente para que sea flexible. Durante las próximas 10 a 12 semanas el queso permanecerá en las bodegas de maduración donde lo revisarán y voltearán continuamente, gracias a eso el queso desarrollará una corteza florida, se ablandará y eventualmente comenzará a formar hoyuelos y se formará un cráter en la superficie. Esa es tu señal para indicarnos que está en su punto.
"El impacto que tiene la madera en el color de la pasta y el profundo sabor a umami es notable para mí", dice Koch. “Si pones el Merry Goat Rind al lado de un Spruce Reserve maduro, son diferentes”. El Spruce Reserve tiene un interior de color marfil, con aromas a setas y mostaza. La próxima vez que estés en un bosque lleno de abetos, respira hondo. Ese es el aroma sutil que obtendrás de este suave, y untuoso queso madurado envuelto en una corteza de abeto. 
El Spruce Reserve es cremoso y rico con profundos sabores umami de setas y madera de abeto. Complejo, terroso y refinado con una textura sedosa, y untuosa. Se vuelve más cremoso y potente con la edad.
Koch y su compañero, Pablo Solanet, compran la leche de cabra a las granjas Amish vecinas. Los dos son fervientes defensores de las prácticas sostenibles. El Spruce Reserve ganó un Good Food Award (premio a la buena comida) al poco de salir, en 2018, y su éxito está trayendo una atención renovada al resto de la producción de FireFly Farms.
Se recomienda consumirlo como una torta, llevándolo a temperatura ambiente, cortando alrededor del perímetro de la corteza superior con un cuchillo de punta como si quitara una tapadera y accediendo al interior del queso que debería estar cremoso, casi líquido, una vez abierto es importante remover la pasta para que todas las partes, tanto la que está junto a la corteza como la del centro se mezclen bien, así lograremos una pasta homogénea perfecta para untar con pan. Conserve la corteza superior del queso para mejor conservación. Mantenga la banda de abeto en su lugar para contener el queso.
También puede calentarlo y servir sobre patatas asadas, setas silvestres o para añadir un golpe de sabor en una pizza. Intente maridar con un Pinot Noir o un vino blanco de roble.
Fuentes consultadas: Janet Fletcher, Firefly Farms

Torre Blanca

Leche: Cabra
Tipo: Pasta blanda, corteza florida
Materia Grasa: 31,6%
Maduración: Mínimo 3 semanas
Aspereza: Suave
Vino: Xarel·lo de Loxarel (D.O. Penedès)
País de origen: España
Región: Lleida (Cataluña)
Notas: Este queso lo elabora la Formatgeria Girola (Casa Metó) ubicada en València d'Àneu, un pequeño pueblo del término municipal de Alt Àneu, en la comarca leridana del Pallars Sobirà.
Altas montañas, lagos glaciales, naturaleza exuberante, fauna salvaje, pueblos parados en el tiempo... La autenticidad y la tranquilidad son la carta de presentación del Pallars Sobirà, una de las comarcas más grandes de Cataluña pero también una de las menos pobladas.
El Pallars Sobirà es la suma de los valles del alto Pirineo: el valle de Àneu, el valle de Cardós, el valle de Vallferrera, el valle de Àssua, el valle de Siarb... Cada valle tiene su propio carácter, pero la Noguera Pallaresa, el río que atraviesa la comarca de norte a sur, los une a través de sus aguas bravas que fluyen río abajo hasta llegar a las altas paredes rocosas de Collegats, el impresionante desfiladero que hace de límite sur de la comarca. Precisamente en el valle de Àneu, se encuentra el municipio de Alt Àneu formado por ocho pequeños pueblos, entre ellos València d'Àneu allí encontramos una de las propuestas más novedosas del mundo quesero de nuestro país: Girola. La historia de esta quesería se inicia con un planteamiento original, aprovechando los recursos familiares y los que la naturaleza les ofrece. Es un proyecto compartido por los hermanos Pepe y Juan Rosell, que desarrollan las tareas más propias del rebaño y de la agricultura de montaña, y Mònica la pareja de Pepe. Una joven, licenciada en historia del arte, que llegó al Pallars Sobirà desde Barcelona buscando vivir cerca de la naturaleza y de la montaña. Él, hijo de labradores, disponía de un pequeño rebaño de cabras de raza autóctona pirenaica, en peligro de extinción y se plantearon aprovechar la leche para hacer quesos. Así es como nació este proyecto. Transformaron un antiguo corral de vacas lecheras en una pequeña y acogedora quesería donde también tienen una parte destinada a la venta de los cabritos que el rebaño produce cada temporada y que ellos distribuyen directamente.
Una característica destacable de esta quesería es que toda la producción de queso se adapta al ciclo natural del rebaño, es decir, una lactación corta que se inicia a principios de año y finaliza en primavera. En este momento, todo el rebaño se va a pastar en el Parque Nacional de Aigüestortes.
Así pues el Torre Blanca es un queso artesano de leche cruda de cabras de raza pirenaica, de coagulación ácido láctica, que se cuaja directamente después del ordeño. Escurrido y puesto directamente en los moldes. Volteado y salado manualmente, con sal seca. Se maduración es de un mínimo de 3 semanas.
El Torre Blanca tiene una corteza enmohecida ("geotricum") blanca natural que cubre una pasta blanca nacarada, de textura compacta, blando, al corte es lisa.
Es un tipo de queso de los que maduran de fuera hacia adentro y con el avance de la maduración se va volviendo cremoso y se comienza a producir una proteólisis, es decir, que justo debajo de la corteza, se vuelve más untuosa y fundente, para terminar en la parte central con una pasta más firme.
De sabor ácido, aromático y húmedo, marcado por el tipo de alimentación de las cabras. Destacan los rastros de las hierbas del pasto.
El queso se comercializa en piezas rectangulares de 300 g.
Además de este Torre Blanca, en Girola también elaboran otros quesos, como  el Merlet, de coagulación láctica, corteza florida, forma redonda y piezas de 200 g que se consumen a partir de tres semanas de maduración, y el Ardits, un queso en forma de bolas de 20 g, de coagulación láctica que madura y que se conserva durante dos meses dentro de aceite con hierbas. Y por supuesto su exquisito mató (requesón).
Si todos los quesos es importante consumirlos a temperatura ambiente, en este es imprescindible, si quiere saborear toda su fragancia de matices. Una vez llevado a la temperatura adecuada, disfruté de este delicioso queso sobre una tostada con mermelada de pera o miel, también con frutas frescas, caliente en ensaladas o para gratinados. Tradicionalmente este tipo de quesos se sirven con un vino blanco, por ejemplo uno muy varietal puede ser una excelente opción.
Fuentes consultadas y Foto: El libro (La volta a Catalunya en 50 Formatges Artesans), La Formatgeria Girola

jueves, 12 de diciembre de 2019

Tomme de Chèvre Grand-Mère Adrienne

Leche: Cabra
Tipo: Pasta blanda, corteza enmohecida cubierta con carbón
Materia Grasa: 45%
Maduración: De 2 a 4 semanas
Aspereza: Suave
Vino: Attitude Blanc (D.O. Val de Loire)
País de origen: Francia
Región: Centro-Valle de Loira
Notas: Este queso lo elabora y comercializa la Fromagerie P. Jacquin e hijos que fue creada en 1947 y tiene su sede entre la Touraine, Berry y Sologne departamentos de Francia en el valle del Loira. Esta región de cuentos de hadas es conocida por sus majestuosos castillos, vida silvestre, pesca, viñedos ricos en Sauvignon y Chenin Blanc y, por supuesto, deliciosos quesos de leche de cabra.
Durante más de 65 años y cuatro generaciones la familia Jacquin se ha especializado en la elaboración y maduración de quesos tradicionales de cabra de la región.
La Fromagerie Jacquin está actualmente dirigida por dos generaciones de Jacquin: Pascal y su hermano Christian en producción, y el hijo de Pascal Romain en ventas. Su motivación es producir un queso de cabra de alta calidad basado en el conocimiento que se ha transmitido de generación en generación en la región durante siglos. Su experiencia está en el moldeo manual y la maduración tradicional.
La gama total de la Fromagerie Jacquin abarca alrededor de 30 productos, disponibles en varias presentaciones o grados de maduración, lo que permite satisfacer tanto a los gourmets particulares, como a los profesionales especializados.
La Tomme de Chevre Grand-Mere Adrienne (Abuela Adrienne) es un queso de cabra artesanal semiblando. Su delicada corteza espolvoreada en ceniza vegetal es de color gris azulado, en la que puedes ver un poco de geotrichum que ayudó a la corteza a formar ese aspecto rugoso, muy típico de los quesos de cabra del Valle del Loira. Posee débiles aromas de corral o animales, pero no son desagradables. En su interior la pasta blanquecina, tiene una textura algo más compacta y densa hacia el centro y una consistencia blanda muy cremosa y fluida, casi líquida a medida que avanzas hacia la corteza. El queso presenta sabores frutales y de avellana con notas de limón, suero de leche y terminando con un sabor ácido.
Este delicado y cítrico queso está hecho con leche fresca de cabra de origen local, como lo ha hecho la Fromagerie Jacquin durante más de sesenta años. Envejeció durante mínimo dos semanas, luego cubierto de cenizas. Todos los quesos de la quesería se moldean a mano y se hacen con las mismas recetas tradicionales que se han transmitido en el Valle del Loira durante generaciones.
Cada queso se forma con leche fresca que se recolecta de solo cincuenta granjas dentro de un radio de cuarenta kilómetros de la fábrica con un rebaño promedio de solo 150 cabras. Tradicionalmente, usan una receta con leche cruda para su queso nacional, pero cada queso con destino a ser exportado principalmente a los países anglosajones, se pasteuriza para cumplir con las regulaciones gubernamentales de esos países.
"Tomme" es una palabra francesa genérica para queso, aplicada a muchos tamaños y estilos, aunque probablemente sea seguro decir que los tommes son generalmente redondos y relativamente pequeños, como este queso que su peso oscila entre 700 y 900 gr.
El queso ha sido envejecido, durante aproximadamente dos semanas en la lechería y probablemente otras dos semanas en camino a los mostradores de quesos.
Es importante comer este queso a temperatura ambiente para degustar mejor su riqueza de sabores.
Ideal derretido sobre pan tostado o para incorporar caliente sobre ensaladas y verduras, o solo acompañado de fruta fresca. En tablas de quesos pondrá una nota de originalidad gracias a la ceniza. Funde bien, por lo que es adecuado para gratinados. Sorprendentemente, al calentar el queso, su sabor a cabra tiende a reducirse. Posiblemente la combinación ideal con este queso sea un Sauvignon Blanc.

martes, 10 de diciembre de 2019

El Claustre

Leche: Oveja
Tipo: Pasta dura, corteza natural
Materia Grasa: No definido
Maduración: De 6 a 9 meses
Aspereza: Media
Vino: Acusp (D.O. Costers del Segre)
País de origen: España
Región: Lleida (Cataluña)
Notas: Este queso lo elabora la Formatgeria del Miracle. Se trata de un proyecto cooperativo situado al sur de la comarca del Solsonés, en el municipio de Riner, en lo que se conoce como el prado de la Bassadòria. Más concretamente dentro del Santuario del Miracle, un entorno inmejorable en la comarca repleto de obras artísticas y arquitectónicas de gran valor. Este monasterio hoy acoge una pequeña comunidad benedictina proveniente del monasterio de Montserrat. Los monjes cuidan del Santuario, de su misión, de su promoción, y ponen todo el interés en la acogida de los visitantes y de los que se alojan al abrigo de este lugar de paz.
La quesería, abierta al público, ocupa las antiguas cocinas del monasterio, un equipamiento que había caído en desuso desde hacía ya unos años, se convierten hoy en el lugar que acoge este proyecto. Los monjes han cedido el espacio para facilitar la puesta en marcha del proyecto.
La quesería está operativa desde Diciembre del 2017, aunque el proyecto se empezó a gestar y preparar desde hace ya tres años. La cooperativa es el fruto de la voluntad de Silvia Soler y Marc Pla de sacar adelante un proyecto que trasladara también al ámbito económico su manera de pensar y vivir pudiendo disfrutar del privilegio de estar cerca de aquello y de aquellos que aman, contribuyendo a preservar el territorio, al tiempo que nos ofrecen productos de calidad. Actualmente la quesería está operada únicamente por Silvia, puesto que Marc tuvo que abandonarla por motivos personales. Por lo que este queso “El Claustre” es una creación exclusiva de esta brillante quesera.
Su actividad económica se centra en la elaboración de quesos de leche cruda de oveja y cabra, también hacen yogures de leche pasteurizada de oveja. La quesería se suministra de leche de un socio de la cooperativa, Joan Esteve, por lo que técnicamente se puede decir que es un rebaño propio. Este rebaño se encuentra muy cerca de la quesería, concretamente en San Climenç, un pequeño pueblo perteneciente al municipio de Pinell de Solsonès.
La Quesería del Miracle se suma a iniciativas existentes que ponen en valor el territorio donde se encuentran como son el Santuario del Miracle y su oferta de alojamiento, el restaurante "El Miracle", que incluye una tienda de productos hechos por artesanos del Solsonés, y el equipamiento Solsonés Barroco, que nos invita a descubrir el patrimonio histórico-artístico de la comarca.
La voluntad de la Formatgeria del Miracle es de ampliar sus líneas de trabajo, si es necesario con nuevos socios, siempre poniendo en práctica los principios del cooperativismo. Trabajan para que su actividad económica sea respetuosa con el territorio ofreciendo productos de proximidad y haciendo posible los valores cooperativos de igualdad y democracia en la toma de decisiones cotidianas.
El otro signo de identificación entre los quesos y el Santuario son los nombres de cada modalidad que comercializan. Su primer queso se llamó "Les Cuines" (las Cocinas) en honor al lugar donde están ubicados, y todos los demás quesos que hacen son con nombres que tienen que ver con el Santuario del Miracle, Quesos como "La Gàrgola" (la Gárgola) ese ser mitológico que recoge el agua de los tejados y la escupe por la boca sobre los campos y calles, o el "Barroc" (Barroco) nombre que proviene del magnífico retablo barroco que hay en el Santuario, y por supuesto, este queso "El Claustre" (El Claustro) del que ahora os explico algunos detalles.
El Claustre, es un queso de leche cruda de oveja, curado durante seis a nueve meses en una cava completamente natural, donde, una de las paredes que la forman es la de un depósito de agua de más de medio millón de litros de agua de lluvia, situado debajo del claustro del monasterio (de ahí el nombre). La cual, da a la cava una humedad óptima para la maduración y que aportan al queso su humedad característica y los mohos, que le dan su particular sabor, dulce, a nueces, con aroma a mantequilla, avellanas tostadas y tofe (caramelo en almíbar).
El Claustre ganó la medalla de oro en la categoría de quesos de leche de oveja con cuajada enzimática, (una de las categorías con más prestigio y que más participantes reúne) en el concurso de quesos artesanos del Pirineu que se celebró en la 25ª Fira de Sant Ermengol en La Seu d'Urgell.
El Claustre se comercializa en forma de ruedas de unos 5 kg, (Por supuesto se puede adquirir en cuñas de tamaño a su elección).
Es importante consumirlos a temperatura ambiente, si quiere saborear toda su fragancia de matices. 
El Claustre se puede disfrutar de innumerables maneras y en todas las estaciones. En cocina se integra perfectamente con muchos platos, desde simples hasta complejos. En bocadillo, con nueces o membrillo, en ensaladas, calentado a la plancha sobre pan y para ligar salsas o rallado. 
Este queso permite el maridaje de un vino tinto con un sabor potente, complejo y frutal o incluso una buena cerveza artesanal.

domingo, 8 de diciembre de 2019

L'Angors

Leche: Cabra
Tipo: Pasta blanda, corteza florida o natural
Materia Grasa: 45%
Maduración: De 10 días a 3 semanas
Aspereza: Suave a media (según su maduración)
Vino: Le Domaine Saget (D.O. Pouilly-Fumé)
País de origen: Francia
Región: Nueva Aquitana
Notas: Este atractivo queso con forma de diamante, está hecho por Hélène Servant en la Fromagerie Des Gors ubicada en Melle, una población francesa, situada en la región de Poitou-Charentes, departamento de Deux-Sèvres.
La Fromagerie des Gors se estableció en la década de los años 80 y está firmemente arraigada en la tradición campesina de la región. La quesería utiliza la leche de cabras que pastan en Exoudun o Sepvret, y realiza todas las etapas de fabricación de sus quesos de manera tradicional, antes de afinarlos de 3 semanas a 1 mes en sus bodegas de maduración en Melle. Su queso estrella es Chabichou du Poitou
La historia de los quesos de cabra de Poitou-Charentes se remonta al siglo VIII, después de la derrota de las tropas árabes frente a las de Charles Martel, en Poitiers. Al abandonar el territorio en el 732, los Sarracenos debieron dejar detrás de ellos una parte de su "equipaje", a sus cabras. Los franceses no tardaron en hacer deliciosos quesos con la leche de esas cabras, y con algunas recetas transmitidas por las mujeres árabes que permanecieron en Francia después de la partida de los Sarracenos.
El Angors es un queso de pasta blanda que se fabrica artesanalmente con leche cruda de cabras sin OMG y procedente de rebaños que practican el pastoreo. Sus cabras se deleitan como en la época de sus antepasadas, forrajes, cereales, hierbas, tréboles morados, alfalfa y otras legumbres que provienen principalmente de la región. 
Como todos los quesos de cabra se puede degustar en varios estadios de curación; cuando es joven, suave y fresco, presenta una hermosa textura blanca, un marcado sabor caprino que permanece fresco y un ligero olor a sotobosque y champiñones. A media curación, semiseco, comienza a desarrollar apuntes ligeramente ácidos, su corteza se vuelve color crema y se mancha con puntos azulados que desarrollan más el aroma de champiñones. Su sabor caprino es más potente en boca. Y cuando está tan madurado que se vuelve seco, su sabor a nuez se agudiza, la mordedura se vuelve más compleja y picante.
Es un queso estacional, se elabora normalmente de Marzo a Noviembre (el quesero respeta el ciclo natural de cría de las cabras) cuyo periodo de degustación alcanza su punto óptimo en primavera y no está disponible en invierno.
Si todos los quesos es importante consumirlos a temperatura ambiente, en este es imprescindible, si quiere saborear toda su fragancia de matices, por lo que se aconseja sacarlo del frío una hora antes de consumirlo.
Es perfecto para acompañar una ensalada. En tablas de quesos pondrá una nota de originalidad tanto por su forma como por el sabor que deja en el paladar. Servido caliente sobre ensaladas, verduras y patatas asadas, y como no, solo, con fruta fresca y tostadas crujientes. Como se trata de un queso ligero, lo emparejaría con un vino blanco seco y a ser posible de la misma región.
Fuentes consultadas y foto: Le Guide du Fromage

sábado, 7 de diciembre de 2019

Bondost (Bond-Ost)

Leche: Vaca
Tipo: Pasta semi-blanda, sin corteza
Materia Grasa: No definido
Maduración: De 6 a 8 semanas
Aspereza: Suave a media
Vino: Motorhead Bastards - Cerveza Sueca Pilsner
País de origen: Suecia
Región: Todo el país
Notas: A menos que se visite Suecia en primavera o verano, es difícil imaginar que esta tierra de antiguos glaciares y profundos fiordos pueda ser también el hogar de vacas que pastan plácidamente. Pero gracias a ellas, y a las rústicas cabras, pueblos enteros pudieron sobrevivir a los largos períodos del aislamiento del invierno, cuando tiempo atrás quedaban sin provisiones durante meses.
La elaboración del queso fue introducida en Suecia en el siglo IX por los monjes benedictinos, enviados por Luis I (el Piadoso), rey de los francos e hijo de Carlomagno, en un intento por convertir a los belicosos vikingos a una forma de vida cristiana y más pacífica. Los monjes establecieron granjas, persuadieron a los campesinos a que se ocuparan de cuidar sus cabras y vacas, y les enseñaron la elaboración del queso. Para evitar el desperdicio del valioso suero, rico en azúcares de leche, minerales y proteínas, los suecos idearon una ingeniosa manera de convertirlo en un queso marrón dorado, similar al caramelo de leche, que es conocido como Mesost.
La actividad quesera de Suecia, artesanal y familiar en sus orígenes, se transformó en una industria nacional con un estricto control de calidad. Lamentablemente, gran parte de la individualidad y características regionales de los quesos se ha perdido; de todas maneras, los productos lácteos actualmente representan una parte importante de la economía sueca.
El Bondost (a veces escrito Bond-Ost), es un queso sueco semiblando cuyo nombre significa "queso de granjero", fue inventado por Stromwall Brothers en 1900.
Este queso de leche de vaca se comercializa en ruedas de forma cilíndrica, mide unos 13 cm de ancho y 9 cm de alto. Después de que la leche (ya sea cruda o pasteurizada) se cuaja, se calienta, se corta, se sala, se agita, se prensa y se sumerge en salmuera durante uno o dos días, luego el queso se deja madurar durante seis u ocho semanas. A veces, el Bondost se aromatiza con comino o semillas de alcaravea, que se incorporan a la cuajada justo antes de moldearse. La alcaravea, es una especia poco conocida hoy día en la cocina española aunque antiguamente su uso era más extendido. La alcaravea o comino de prado, Carum carvi, efectivamente tiene un gran parecido con el comino, tanto en aspecto como en sabor, aunque su semilla es de mayor tamaño y ligeramente curvada, a diferencia de aquel. Aunque tiene un sabor picante y un aroma parecido más al anís.
El queso tiene una textura semiblanda similar al Havarti pero sin los agujeros, y un sabor suave, que se fortalece a medida que madura. La pasta tiene una llamativa tonalidad anaranjada intensa similar a la de un Mimolette francés, esta tonalidad viene dada por el colorante natural achiote, añadido durante el proceso de elaboración.
Este queso está disponible natural o con sabor a alcaravea. Las semillas de alcaravea le dan al queso un sabor único.
Como la mayoría de los quesos suecos, es excelente como aperitivo o para picar con galletas saladas, o con pan y mantequilla. También se puede usar en bocadillos. El Bondost es un compañero perfecto para cualquier café de la tarde, también se acompaña bien con una cerveza rubia.