Llanes
El queso Llanes es una creación de Blakesville Creamery, una quesería artesanal ubicada en Port Washington, Wisconsin, junto al lago Michigan. Fundada en 2020 como proyecto farm‑stead, significa que el rebaño —principalmente cabras Saanen y Alpine— vive en la misma finca donde se elabora el queso. Este modelo permite un control exhaustivo de la leche y garantiza una materia prima fresca y de calidad, reforzada por prácticas agrícolas sostenibles y atención al bienestar animal.
La quesería está liderada por la experimentada maestra quesera Veronica Pedraza y produce una amplia gama de quesos, desde estilos frescos hasta madurados y de corteza florida. Con una filosofía centrada en la calidad, el cuidado del entorno y la elaboración artesanal, Blakesville Creamery se ha ganado reconocimiento en el panorama quesero estadounidense por la pureza de sus productos y su carácter distintivo.
El queso Llanes se elabora con leche de oveja proveniente de Ms. J & Co. Sheep Dairy, una granja ubicada en Monroe, Wisconsin. Esta alianza permite a Blakesville Creamery utilizar leche ovina de alta calidad, con los sólidos necesarios para elaborar un queso cremoso y rico. Llanes forma parte de la línea de quesos de leche ovina de la quesería, producida en pequeñas cantidades y con atención al detalle en cada rueda.
En cuanto a su perfil sensorial, Llanes presenta una corteza blanca y delicada, con moho blanco tipo “peluda”, y madura aproximadamente tres semanas. Su pasta es cremosa, suave y ligeramente elástica, de color blanco marfil, con aromas sutiles que recuerdan a tarta de queso y notas de cueva por su maduración. En boca resulta mantecoso y rico, con un final ligeramente cítrico o de limón.
Más allá del sabor, Llanes tiene un valor simbólico para la quesería. Su nombre proviene del apellido materno de Veronica Pedraza y significa “comerciante de lana” en español, evocando la tradición ovina y el linaje familiar (tres de los cuatro apellidos de sus abuelos están relacionados con ovejas). Así, el queso no solo es una creación técnica, sino también un homenaje personal que aporta un matiz emotivo apreciado por quienes buscan artesanía con historia.
El queso Llanes se disfruta mejor a temperatura ambiente, sacándolo del refrigerador 30–45 min antes de servir. Su textura cremosa y sabor mantecoso se aprecian solo, untado sobre pan crujiente, baguette o crackers suaves, o acompañado de frutas como pera, manzana o higos, frutos secos como almendras o nueces, y un toque de miel o mermelada ligera para realzar sus notas lácticas y cítricas.
En la cocina, Llanes se puede usar para enriquecer ensaladas, gratinados suaves, pastas o risottos, aportando cremosidad sin dominar el plato. También es ideal para rellenar tartaletas o vegetales asados, o para fundir ligeramente sobre tostadas calientes. En cuanto a bebidas, combina con vinos blancos frescos y minerales (Albariño, Sauvignon Blanc), espumosos secos (Cava, Champagne), tintos ligeros (Pinot Noir, Gamay) o vinos dulces ligeros como Moscatel. También marida bien con cervezas suaves como saison, witbier o pilsner, así como con sidra natural o té verde blanco, ofreciendo un equilibrio entre su cremosidad y la frescura de los acompañamientos.
