Boerenkaas Kruimel
Rotteveel Boerenkaas es una quesería artesanal familiar ubicada en Rijpwetering, en la provincia de Holanda Meridional (Países Bajos), en pleno «corazón verde” neerlandés. La granja lleva elaborando auténtica Boerenkaas (queso de granja) desde 1937, cuando la familia Rotteveel comenzó esta tradición que hoy siguen Erik Rotteveel y su familia con gran dedicación.
La empresa combina métodos tradicionales con tecnologías modernas: aunque cuentan con instalaciones actualizadas y una estabulación con capacidad para unas cien vacas, la elaboración del queso conserva el proceso artesanal con leche cruda de sus propias vacas, uso de barriles de madera y telas de lino, y un método único de “kruimelen” (triturar) la cuajada antes de prensarla, lo que da a sus quesos una textura particular.
Rotteveel Boerenkaas apuesta fuerte por la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente, manteniendo prácticas agrícolas respetuosas (sin fertilizantes químicos ni pesticidas), promoviendo el pastoreo, la protección de aves de campo y produciendo energía con paneles solares y una pequeña turbina eólica.
Sus quesos han sido reconocidos repetidamente en las prestigiosas Cum Laude Awards por su calidad y sabor excepcionales, lo que subraya el compromiso de la quesería con la excelencia artesanal.
El Boerenkaas Kruimel es un queso tradicional neerlandés cuyo nombre hace referencia tanto a su origen artesanal —boerenkaas significa “queso de granja”— como a su método distintivo de elaboración: kruimel alude a la cuajada desmenuzada antes del prensado. Se elabora con leche cruda de vaca, procedente de la propia granja. Presenta una pasta firme y ligeramente quebradiza, de color amarillo dorado, y una corteza natural seca, de tonalidad ocre. Madura en la quesería durante varios meses, sobre tablas, en condiciones controladas. Se comercializa en ruedas de gran formato. En nariz ofrece aromas lácticos y de mantequilla, con notas de frutos secos; en boca es intenso, profundo, ligeramente dulce y con un final largo y persistente.
El Boerenkaas Kruimel se disfruta mejor a temperatura ambiente, cortado en lonchas o pequeños dados para apreciar su textura quebradiza. Es excelente solo, como queso de mesa, pero también funciona muy bien rallado grueso sobre verduras asadas, patatas, pasta o risottos, donde aporta profundidad e intensidad. En cocina neerlandesa se usa en gratinados y platos de horno. Marida especialmente bien con cervezas trapenses fuertes o vinos blancos secos como un Chardonnay sin exceso de madera, o tintos ligeros y frescos.
