Fleur de Brebis
La Fromagerie Le Détour es una quesería artesanal situada en Témiscouata-sur-le-Lac, en la región de Bas-Saint-Laurent (Quebec), una zona reconocida por sus paisajes lacustres y su sólida tradición agroalimentaria. Fundada en 1999 por Mario Quirion y Ginette Bégin, nació inicialmente como una pequeña empresa dedicada a la producción de quesos frescos. Sin embargo, el proyecto evolucionó rápidamente hacia la elaboración de quesos finos y de autor: en 2002 incorporó una cava de afinado propia y, dos años más tarde, lanzó su primer queso de pasta blanda, Le Clandestin.
El enfoque de la empresa gira en torno a la valorización del terruño local y a la producción artesanal de alta calidad. Uno de sus rasgos distintivos es el uso de tres tipos de leche —vaca, cabra y oveja— para crear perfiles muy diferentes y originales, algo poco habitual incluso entre queserías artesanales. Sus productos han obtenido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales, consolidando a Le Détour como una auténtica embajadora gastronómica del Témiscouata.
El nombre Fleur de Brebis puede traducirse como “flor de oveja” o “flor de leche de oveja”, una denominación que alude tanto a su corteza florecida como al carácter delicado del queso. Se trata de un queso de pasta semiblanda elaborado exclusivamente con leche entera pasteurizada de oveja procedente de una única explotación ganadera, lo que contribuye a preservar una identidad sensorial muy definida. Presenta una pasta de color blanco puro con un ligero matiz azulado, típico de ciertos quesos ovinos, mientras que su corteza está recubierta por un fino manto blanco y aterciopelado. Su afinado es superficial y se prolonga durante unos 28 días, periodo en el que evoluciona desde una textura flexible y suave hacia una consistencia cada vez más cremosa y fundente. En nariz ofrece aromas de mantequilla tibia, crema, heno y champiñón fresco, mientras que en boca aparecen notas dulces, ligeramente afrutadas y una acidez muy discreta.
El Fleur de Brebis se disfruta especialmente a temperatura ambiente, cuando su textura cremosa alcanza su máxima expresión. Funciona muy bien acompañado de pan rústico, frutos secos como nueces o avellanas, y frutas como peras, uvas o higos, así como con un toque de miel. En cocina puede utilizarse en tablas de quesos, ensaladas templadas o sobre tostadas y preparaciones gratinadas. Sus notas suaves y mantecosas armonizan especialmente con vinos blancos aromáticos y ligeramente afrutados, vinos espumosos secos o sidras artesanales delicadas.
