Jack’s Blue
Este queso lo elabora la Parish Hill Creamery, una quesería artesanal ubicada en Westminster, al sur de Vermont, dedicada a la producción de quesos de leche cruda mediante procesos tradicionales y manuales. Está dirigida por el reconocido quesero Peter Dixon, junto a su esposa Rachel Fritz Schall y su hermana Alex Schall, quienes lideran el equipo con pasión por el oficio.
La filosofía de la quesería se basa en realizar «elecciones intencionales para obtener quesos excepcionales», priorizando la educación, la fermentación natural y la transformación de la leche cruda en productos de alta calidad. Enfatizan la tradición, la sostenibilidad, el legado artesanal y el vínculo con la comunidad, actuando como educadores y defensores del queso natural.
Todo el proceso —desde la recolección de leche en granjas locales hasta el madurado— se hace a mano, con volteo, lavado y preparación personalizada. Quesos como este Jack’s Blue e Idyll han ganado premios internacionales, consolidando su prestigio en Vermont y más allá.
El Jack’s Blue es un queso azul de estilo Stilton, elaborado con leche cruda de vaca que procede de la leche del primer día de producción de su queso West West Blue. Su nombre proviene de Jack, el querido perro de la familia, y originalmente surgió para aprovechar excedentes de cuajada de ese otro queso.
Se presenta en ruedas de unos 15 cm de diámetro y alrededor de 2,3 kg de peso, con corteza natural comestible y una pasta densa de color crema con vetas azules de moho. La textura es cremosa y algo firme, con notas terrosas, de heno y especiadas, ofreciendo un perfil suave, profundo y aromático sin ser tan potente como otros azules tradicionales.
El queso suele madurar poco más de dos meses antes de su venta.
Es aconsejable consumir el Jack’s Blue a temperatura ambiente, servido en cuñas finas para apreciar su cremosidad y sus vetas aromáticas, en una tabla de quesos, acompañado de mermelada de cereza agria. Combina excelentemente con frutas frescas como peras o uvas, frutos secos tostados y panes rústicos, resaltando su cremosidad mantecosa y vetas azules. En cocina, funde de maravilla en salsas para carnes asadas o pastas, aportando su sabor a heno, carne ahumada y tierra húmeda. Por su origen en Vermont, marida especialmente bien con sidras artesanas locales, cervezas farmhouse o saisons y con vinos blancos frescos del noreste estadounidense, como un riesling seco o un vino de manzana fermentada.
