Ons Genot
El queso Ons Genot, cuyo nombre en neerlandés significa «Nuestro Placer», es un producto elaborado conjuntamente por el quesero holandés Klaver Kaas y el madurador y distribuidor Treur Kaas.
La quesería Klaver Kaas, ubicada en Winkel, en la provincia de Holanda Septentrional, al norte de los Países Bajos, es reconocida por su compromiso con la elaboración artesanal de quesos de alta calidad a partir de leche fresca de granjas locales. Fundada por la familia Klaver en 1977, combina tradición y tecnología moderna para producir quesos sostenibles, caracterizados por su pureza, frescura y sabor distintivo. La filosofía de Klaver Kaas se centra en el respeto al entorno, el bienestar animal y una producción responsable que refleja la esencia del campo holandés.
El proceso de maduración y distribución de sus productos está a cargo de Treur Kaas, una empresa familiar con sede en Woerden, especializada en afinar y comercializar quesos nacionales e internacionales. Treur Kaas comparte la misma visión: preservar el carácter artesanal del queso mediante una maduración natural que realza su aroma, textura y sabor. La colaboración entre Klaver Kaas y Treur Kaas garantiza que cada pieza, como el exquisito Ons Genot, llegue al consumidor con la máxima calidad y autenticidad.
El Ons Genot se elabora con leche pasteurizada de vaca procedente de granjas del norte de los Países Bajos. Presenta una pasta semidura, de color amarillo marfil uniforme, con algunos ojos pequeños y regulares, y, ocasionalmente, cristales de tirosina blancos crujientes que indican una maduración óptima. Su corteza natural, fina y encerada, protege eficazmente su interior. Su tiempo de afinado oscila entre 8 y 10 meses, lo que le otorga un equilibrio entre suavidad y profundidad aromática. Se comercializa en formatos redondos de unos 5 kg. En boca ofrece una textura cremosa y flexible, con aromas lácteos y notas de mantequilla y nuez, y un sabor dulce con un final ligeramente salino y tostado.
El queso Ons Genot es muy versátil y puede disfrutarse tanto solo como acompañado. Su equilibrio entre dulzor y notas tostadas lo hace ideal para tablas de quesos junto a frutos secos, uvas o trozos de pera. En la cocina, realza platos de pasta, risottos, gratinados o ensaladas templadas, ya que funde con suavidad sin perder su carácter aromático. También puede rallarse sobre verduras asadas o integrarse en salsas cremosas para carnes blancas o pescados. En cuanto a maridajes, combina magníficamente con cervezas rubias y afrutadas, vinos blancos con cuerpo (como un Chardonnay o un Viognier) o tintos jóvenes de tanino suave. Para un toque más local, armoniza con un vino holandés o una cerveza tipo tripel belga, que potencia sus matices de nuez y caramelo.
