Blaťácké zlato
El Blaťácké zlato es un queso tradicional checo elaborado por Madeta, una de las principales empresas lácteas de la República Checa. Se produce en la quesería de Řípec, una localidad próxima a Veselí nad Lužnicí, en la región de Bohemia Meridional. Su nombre, que puede traducirse como «Oro de Blaťáky», evoca las zonas pantanosas de la región, conocidas como blata, y hace referencia a su característica superficie dorado-anaranjada.
La historia de este queso se remonta a 1939, cuando comenzó a elaborarse en el seno de la cooperativa lechera de Tábor. Inspirado en el queso italiano Bel Paese, se convirtió con el tiempo en una especialidad reconocible de la tradición quesera del sur de Bohemia. Su particularidad reside en una elaboración que combina una pasta elástica con una maduración en frío, que contribuye a conservar su textura flexible y su perfil aromático suave.
El Blaťácké zlato se elabora con leche pasteurizada de vaca, a la que se incorporan cultivos lácticos antes de añadir los agentes coagulantes. Una vez formada la cuajada, esta se corta y se trabaja para facilitar la separación del suero. Después, la masa se moldea y se voltea repetidamente, sin recurrir al prensado convencional. Tras el tratamiento térmico, el queso se enfría y se sala en salmuera. Finalmente, su superficie adquiere el característico tono dorado mediante la aplicación de achiote (annatto), un colorante de origen vegetal extraído de las semillas de Bixa orellana.
La maduración se realiza a baja temperatura durante varias semanas, un procedimiento que favorece la conservación de su consistencia tierna y elástica. Aunque algunas fuentes sitúan este periodo entre cuatro y seis semanas, conviene considerar esa duración como orientativa, pues el fabricante no la especifica en la ficha comercial consultada.
A la vista presenta una superficie lisa, de tonalidad naranja dorada, que contrasta con una pasta de color marfil a amarillo pálido. Su textura es flexible, tierna y ligeramente cremosa, sin llegar a la fluidez de los quesos de corteza enmohecida. En nariz ofrece aromas lácteos suaves, con notas de mantequilla y nata fresca.
En boca es delicado y equilibrado, con un marcado carácter lácteo, matices mantecosos y una acidez moderada que aporta frescura. Pueden aparecer recuerdos sutiles de frutos secos, como nueces o almendras, acompañados de un ligero amargor. Su intensidad es media y su persistencia moderada, cualidades que lo convierten en un queso accesible y versátil.
En la cocina resulta apropiado para degustar solo, acompañado de pan, o para preparar bocadillos y aperitivos. También funciona bien caliente, ya que se funde con facilidad y puede utilizarse en gratinados, platos de pasta y preparaciones al horno. Madeta comercializa, además, variantes con nueces y pimienta verde.
Para el maridaje, la propia quesería recomienda vinos blancos frescos como Müller-Thurgau, Neuburger o Grüner Veltliner. Una cerveza checa tipo lager también puede acompañarlo agradablemente, gracias a su frescura y a su amargor moderado.
El Blaťácké zlato representa una muestra singular de la tradición láctea checa: un queso cotidiano, de sabor amable y aspecto inconfundible, cuya historia y personalidad lo han convertido en un clásico de Bohemia Meridional.
