Bufala di Toscana
Este queso es elaborado por Caseificio Busti, una quesería ubicada en Acciaiolo, una pequeña localidad del municipio de Fauglia, en la provincia de Pisa. Considerada una de las queserías más prestigiosas de la Toscana, la empresa fue fundada en 1955 por Alessandro Busti y su hijo Remo, pastores originarios de la Alta Garfagnana que decidieron transformar su experiencia ganadera en un proyecto familiar dedicado a la elaboración de quesos. Desde entonces, la quesería ha permanecido en manos de la familia y hoy está dirigida por Stefano Busti junto con sus hijos, Marco y Benedetta, representantes de la tercera y cuarta generación.
La filosofía de la casa combina el respeto por los métodos artesanales con una constante apuesta por la innovación y la calidad. Aunque su especialidad son los quesos de leche de oveja —especialmente los pecorinos toscanos—, también elabora interesantes referencias de leche de vaca, cabra y búfala. La cuidada selección de la materia prima, la trazabilidad de la leche y la valorización del territorio toscano constituyen los pilares fundamentales de su trabajo. Gracias a esta combinación de tradición familiar, excelencia técnica y profundo arraigo territorial, el Caseificio Busti se ha consolidado como una referencia de la quesería italiana contemporánea.
Este queso, de creación relativamente reciente, se elabora con leche pasteurizada de búfala procedente de explotaciones seleccionadas. Su afinado se prolonga durante un mínimo de 75 días en instalaciones diseñadas para reproducir las condiciones climáticas ideales de la Toscana. Presenta una pasta semidura, compacta y uniforme, prácticamente sin ojos, de color blanco marfil. La corteza es natural, de tonalidad marfil y ligeramente rugosa.
En nariz ofrece aromas de nata y mantequilla cocida, acompañados por notas de avellana tostada, frutos secos, heno y hierbas secas que reflejan la complejidad de la leche de búfala. En boca muestra una textura firme pero agradablemente cremosa, con un equilibrio notable entre dulzor y salinidad, sostenido por una acidez sutil. Aparecen recuerdos de fruta fresca y seca, mantequilla tostada y matices herbáceos que aportan frescura al conjunto. El final es suave, persistente y elegante. Se presenta en formato cilíndrico, con un peso aproximado de 2,5 kg por pieza.
El Bufala di Toscana se disfruta especialmente como queso de mesa, solo o acompañado de tomate maduro, aceite de oliva virgen extra, albahaca, pan rústico o verduras asadas. También puede incorporarse a ensaladas, pizzas o platos de pasta, añadiéndolo al final de la preparación para preservar su textura y cualidades aromáticas. Marida especialmente bien con vinos blancos estructurados, como un Vernaccia di San Gimignano o un Chardonnay, así como con tintos jóvenes y poco tánicos que respeten su delicado equilibrio aromático.
