Hornberger Mutschli
La Molkerei Schönried es una quesería alpina con raíces cooperativas que se remontan a 1934, cuando se fundó como una asociación local para valorizar la leche de la región. Situada a unos 1.260 metros de altitud en el Saanenland, se beneficia de un entorno privilegiado de pastos ricos en hierbas, lo que garantiza una materia prima de gran calidad y sabor característico.
Bajo la dirección de Reto Siegrist, la quesería procesa grandes volúmenes de leche de vaca y cabra, transformándolos en aproximadamente 25 especialidades artesanales. Su filosofía combina el respeto por el origen alpino, la producción a pequeña escala y un afinado cuidadoso —incluso en cuevas adaptadas— para potenciar sabores auténticos. Este enfoque ha valido a la Molkerei Schönried múltiples premios y el reconocimiento internacional de sus quesos más emblemáticos, entre ellos el Hornberger Mutschli.
El Hornberger Mutschli se elabora a mano en las faldas de la montaña Hornberg y representa la esencia del queso de montaña suizo. Su nombre refleja tanto su origen como su formato: “Hornberg” hace referencia a la zona montañosa del Saanenland, mientras que “Mutschli”, en el dialecto suizo-alemán de Berna, se refiere específicamente a un queso pequeño y redondo. Se produce con leche termizada de vaca, proveniente de pastos de altura, lo que aporta riqueza y complejidad a la pasta. Esta es semidura, de color marfil a amarillo pálido, con textura elástica y ligeramente cremosa. Su corteza es lavada, fina y de tonos anaranjados u ocres, resultado de lavados regulares que ayudan a desarrollar aroma y sabor.
La maduración del Hornberger Mutschli se realiza durante varias semanas, normalmente entre 4 y 5, en bodegas controladas dentro de la quesería. Su formato compacto, que suele rondar los 800 g, lo hace manejable y atractivo para consumo individual o familiar. En nariz, ofrece aromas lácticos y herbáceos, con delicadas notas de mantequilla y frutos secos; en boca, se presenta suave, equilibrado y con un ligero toque especiado. Este queso no solo es apreciado en Suiza, sino que ha alcanzado reconocimiento internacional, promoviendo la riqueza del Saanenland más allá de sus fronteras cantonales.
Por su textura y perfil de sabor, el Hornberger Mutschli se disfruta mejor a temperatura ambiente, cortado en cubos o lonchas finas. Su versatilidad lo convierte en un acompañamiento perfecto para pan rústico, nueces, frutas frescas o secas y encurtidos suaves. En la cocina suiza, se puede rallar delicadamente sobre platos tradicionales como «Ghackets mit Hörnli» (carne picada con macarrones) o fundir en gratinados alpinos, tartas saladas o crostinis, realzando sabores sin dominarlos. Para maridarlo, los vinos blancos ligeros y afrutados, como un Chasselas suizo, o cervezas rubias suaves complementan su carácter, mientras que un vino tinto joven aporta un contraste interesante y agradable.
