Le Catal
Queso elaborado por la GAEC du Mas de Catal, una explotación familiar francesa ubicada en Rudelle, en el departamento de Lot (región de Occitania, suroeste de Francia). La empresa nació en 1992 como sociedad agrícola familiar (SCEA/GAEC) dedicada principalmente a la crianza de cabras y a la transformación de su leche en quesos artesanos de alta calidad, incluyendo productos tradicionales como el Rocamadour AOP y creaciones más recientes como Le Catal.
Dirigida por Hervé Chevalier y Christelle Colombe, la quesería combina prácticas ganaderas tradicionales con elaboración artesanal en sus propias instalaciones, cuidando el bienestar animal, la calidad de la leche y la autenticidad de los sabores. Su filosofía se basa en trabajar con leche cruda de su propio rebaño, respetar el terruño local y ofrecer productos artesanales que reflejan la identidad y la historia rural de la región.
El Catal destaca por su textura cremosa y su carácter distintivo. Su nombre remite a los cátaros, movimiento espiritual medieval ligado a Occitania, referencia que se refleja en su superficie: el queso está recubierto de ceniza vegetal, que dibuja la cruz cátara de 12 puntas, símbolo identitario de la zona.
Se elabora con leche cruda de cabra, aportando un carácter auténtico y expresivo. Presenta una pasta semiblanda, que evoluciona de firme a cremosa con la maduración, de color blanco marfil, y una corteza fina, cubierta de ceniza y ligeramente enmohecida. Su maduración dura entre 4 y 6 semanas y se comercializa en pequeños discos planos de 165 g, pensados para un afinado uniforme. En nariz destaca aromas caprinos suaves, lácticos y herbáceos, mientras que en boca es equilibrado y elegante, con notas de leche fresca, frutos secos blancos y un sutil toque mineral aportado por la ceniza. Por estilo, se emparenta con quesos como L’Occitan (blando enmohecido láctico), El Cathare (caprino cremoso regional) y Le Templier (maduración parecida, corteza florida).
Se recomienda consumirlo a temperatura ambiente, para apreciar plenamente su textura cremosa y sus aromas caprinos. Es excelente solo o con pan rústico, y combina muy bien con miel suave, frutos secos o mermeladas poco dulces. En cocina puede emplearse ligeramente fundido sobre verduras asadas, ensaladas templadas o tostadas, aportando cremosidad y un toque mineral. Para maridaje, armoniza especialmente con vinos blancos secos como Sauvignon Blanc o Picpoul de Pinet, así como con rosados frescos del sur de Francia o incluso con una sidra seca.
Foto: Tenaya Darlington (Madame Fromage)
