Marbre des Alpes
El queso “Marbré des Alpes” lo elabora la Fromagerie du Vivarais, perteneciente al Grupo de Pascal Beillevaire, y se comercializa bajo la marca Les Petites Laiteries.
La Fromagerie du Vivarais, donde se produce este queso, está situada en Désaignes, dentro del Parque Natural de los Montes de Ardèche, en el sureste de Francia. Además de ofrecer paisajes extraordinarios, los Montes de Ardèche albergan otra maravilla: sus quesos. Desde hace varios años, la pequeña Laiterie de Vivarais ofrece especialidades como el Tomme d’Ardèche y Picodons DOP, que reflejan las particularidades de su terruño. Enclavados en las montañas, estos queseros se esfuerzan cada día por crear productos excepcionales de la región.
El Marbré des Alpes es un queso francés inspirado en el Morbier, creado como un homenaje moderno a esta emblemática especialidad alpina. Su nombre, marbré, significa literalmente “marmoleado”, en alusión al diseño interior con ceniza vegetal que recuerda la histórica línea del Morbier.
Se elabora con leche cruda de vaca, lo que le confiere un perfil aromático más complejo y auténtico. La pasta es de tipo semidura, con una textura firme pero ligeramente elástica y tonalidad marfil o crema pálido. La corteza es natural, ligeramente húmeda y de color que va del beige al grisáceo, desarrollada durante el afinado.
Su maduración suele ser moderada (en torno a 4–7 semanas), permitiendo que se equilibren sabores lácticos y notas más profundas sin llegar a excesos fuertes. En cuanto al carácter organoléptico, el aroma combina notas lácteas y de granja con sutiles matices de nuez o fruta ligera, mientras que el sabor es suave y redondo, con un toque tostado o mineral aportado por la ceniza y un final equilibrado.
El Marbré des Alpes, con su marmoleado característico de ceniza vegetal, resulta muy atractivo visualmente y se disfruta mejor a temperatura ambiente, lo que potencia sus aromas lácteos y matices delicados. Su textura semidura y sabor equilibrado lo hacen ideal para tablas de quesos, donde el contraste marfil-gris de la pasta aporta un toque elegante y decorativo. Combina muy bien con frutas frescas como peras, uvas o higos, y frutos secos como nueces o almendras, que resaltan su delicadeza. También se puede acompañar de panes artesanos, como baguette o pan de nueces, e incorporarse en ensaladas templadas o gratinados ligeros.
En maridaje, armoniza con vinos blancos secos o semisecos, espumosos brut y cervezas rubias suaves; los tintos ligeros y afrutados también equilibran su sabor lácteo y el toque mineral de la ceniza.
