Regina Blu
El Regina Blu se elabora bajo la marca Paladin por la quesería alemana Bayerische Milchindustrie eG (BMI), una cooperativa láctea fundada en 1952 en Múnich y con sede actual en Landshut, Baviera. Nacida con el propósito de dar salida al excedente de leche —en especial la desnatada—, la empresa ha evolucionado hasta consolidarse como un actor de referencia en la producción de quesos e ingredientes lácteos derivados del suero a escala internacional.
Su naturaleza cooperativa, sustentada en organizaciones de productores y una estrecha relación con cientos de ganaderos, define una filosofía basada en la trazabilidad, la colaboración y el bienestar animal. Hoy dispone de varias plantas en Baviera y Sajonia-Anhalt, y emplea a más de 800 personas.
Bajo sellos como Paladin o “Fromagerie Ruban Bleu”, BMI conjuga tradición quesera e innovación tecnológica, con una apuesta decidida por la calidad, la sostenibilidad, la digitalización y el desarrollo de ingredientes lácteos de alto valor añadido.
El Regina Blu se inscribe en la tradición de los quesos azules de estilo centroeuropeo. Su denominación, de resonancia regia, alude a su carácter distinguido dentro de los azules más suaves y seductores. Elaborado con leche pasteurizada de vaca, pertenece a la categoría de doble crema: el maestro quesero enriquece la leche con nata antes de la coagulación, elevando su contenido graso sobre extracto seco hasta aproximadamente el 65%, lo que le confiere una textura excepcionalmente untuosa y envolvente.
Su pasta, de un marfil delicado, se presenta cremosa, casi fundente, atravesada por vetas azul verdosas de Penicillium roqueforti distribuidas con armonía. La corteza es fina, pálida y ligeramente húmeda, con escaso desarrollo exterior. La maduración, de varias semanas en cámaras de condiciones estrictamente controladas, incluye la perforación del queso para favorecer la oxigenación interna y el desarrollo del moho noble.
En nariz despliega aromas lácticos limpios, matizados por sutiles notas fúngicas. En boca se muestra sedoso y envolvente, con un equilibrio preciso entre la riqueza aportada por la nata y un picor moderado que se prolonga en un final persistente, de delicado recuerdo dulce.
Se presenta habitualmente en piezas cilíndricas (tambores) de unos 2,5 kg, si bien también puede encontrarse en porciones de distinto formato.
En determinadas regiones, como Asturias, existe una interpretación local de este tipo de queso que recibe coloquialmente el nombre de “El Vicio”, en alusión a su extraordinaria facilidad de consumo gracias a su textura voluptuosa.
El Regina Blu alcanza su plenitud servido a temperatura ambiente, cuando su cremosidad se expresa con mayor nitidez y su perfil aromático se despliega en toda su amplitud. Tradicionalmente acompaña galletas saladas, panes rústicos o patatas cocidas, aunque en cocina revela una notable versatilidad al fundirse sobre carnes rojas, especialmente filetes, o al integrarse en salsas de marcada untuosidad.
En el plano enológico, encuentra su mejor diálogo en vinos dulces y generosos que equilibran su intensidad salina: un Jaboulet Beaumes de Venise, un Château Pince-Guerre Monbazillac o un Bonnezeaux Cuvée Zenith, donde el contraste entre dulzor y salinidad realza su carácter cremoso, profundo y persistentemente elegante.
