Rote Milan
El Rote Milan es una de las joyas artesanales de la Hofkäserei Gut Ogrosen, ubicada en el pequeño pueblo de Ogrosen, cerca de Vetschau, en la región de Brandeburgo, Alemania. Esta quesería forma parte de la finca agrícola Gut Ogrosen, un proyecto que integra agricultura, ganadería y transformación alimentaria en un solo sistema, buscando mantener una relación directa y respetuosa con la tierra y sus recursos.
La quesería esta dirigida por Robert Dommel y su esposa Lena, quienes, tras años de formación y experiencia en explotaciones alpinas y queserías artesanales de Alemania y Suiza, decidieron crear un espacio donde la leche cruda se transformara siguiendo métodos tradicionales, respetando la naturaleza del producto y su entorno. Su visión combina la producción ecológica certificada, el bienestar animal y la elaboración artesanal, con tareas realizadas a mano, desde el afinado hasta el cuidado de las cortezas, preservando así la cultura quesera campesina frente a la industrialización.
El Rote Milan, también conocido como Roter Milan, debe su nombre al Milano real (Rotmilan), ave emblemática de la región, símbolo de orgullo local y tradición. Se elabora con leche cruda de vaca y es un queso de corteza lavada, afinado mediante lavados regulares con salmuera que fomentan el desarrollo de bacterias superficiales, especialmente Brevibacterium linens, responsables de su característico color rojizo‑anaranjado y de su perfil aromático. La pasta es blanda y cremosa, de tonalidad marfil a amarillo pálido, volviéndose más untuosa a medida que avanza la maduración.
La maduración se realiza durante aproximadamente 4 a 8 semanas en las cuevas subterráneas de bóveda de ladrillo (Reifekeller) de la propia quesería, donde la temperatura y la humedad permanecen constantes, condiciones ideales para el desarrollo de sabores complejos y la textura cremosa que distingue al queso. En nariz despliega aromas lácticos, notas de bodega y matices animales, mientras que en boca ofrece un sabor intenso, equilibrado y mantecoso, con un delicado fondo salino y especiado.
El Rote Milan se disfruta mejor a temperatura ambiente, acompañado de frutas frescas o secas, nueces y panes rústicos, o incluso con miel y mermeladas suaves. En la cocina, se incorpora con gracia a tablas de quesos, ensaladas templadas o gratinados ligeros, conservando su personalidad. Para maridarlo, se recomienda vinos blancos aromáticos como Riesling o Sauvignon Blanc, cervezas artesanas tipo ale o una sidra ligeramente dulce, opciones que equilibran su intensidad y resaltan sus matices salinos y aromáticos.
Con su combinación de tradición, terruño y técnica artesanal, el Rote Milan no solo refleja la maestría de Gut Ogrosen, sino también la riqueza del paisaje y la cultura quesera de Brandeburgo.
