The Rocky
La expresión “Handcrafted Cheese Tradition Since 1815” hace referencia a un momento histórico clave en la evolución de la producción quesera suiza. En 1815 se estableció en Kiesen, en el cantón de Berna, una de las primeras queserías organizadas de forma cooperativa, un modelo que transformó la elaboración tradicional del queso y sentó las bases de una producción más estructurada sin renunciar al carácter artesanal que definía el oficio.
Hasta entonces, gran parte de la producción quesera suiza se realizaba principalmente durante el verano en los pastos alpinos. La creación de queserías cooperativas permitió procesar la leche fresca procedente de las explotaciones locales de manera continua durante todo el año, profesionalizando la actividad y favoreciendo el desarrollo de una tradición transmitida de generación en generación. Los edificios históricos de aquella primera quesería fueron reconocidos y protegidos como patrimonio histórico en 1974.
Inspirándose en este legado, Gourmino AG comercializa la exclusiva colección “Since 1815”, una línea de quesos suizos tradicionales elaborados con leche de vaca procedente de animales alimentados en pastos naturales. Entre sus referencias más representativas destaca The Rocky, un queso alpino de pasta dura y larga maduración que sobresale por su textura firme, la presencia de cristales de maduración y un perfil gustativo profundo, con notas de frutos secos tostados y delicados matices acaramelados.
La calidad y la fidelidad a esta tradición han recibido reconocimiento internacional. En los prestigiosos World Cheese Awards, la línea “Since 1815” obtuvo destacados resultados, logrando una medalla de oro y tres medallas de bronce para cuatro de sus variedades.
Las variedades premiadas pertenecen a esta colección especial concebida para destacar el trabajo de productores artesanos independientes, cada una con una personalidad propia y un perfil de maduración diferenciado:
• The Rocky: considerado el buque insignia de la colección, es un queso alpino duro y de larga maduración, con intensas notas de frutos secos, sutiles recuerdos de caramelo y característicos cristales de afinado.
• The Flowery: variedad semidura que destaca por sus delicados matices aromáticos inspirados en las flores silvestres y hierbas de las praderas suizas.
• The Creamy: una interpretación de textura más sedosa y fundente, concebida para resaltar la untuosidad y la dulzura natural de la leche cruda de vaca.
• The Extra: queso sometido a una maduración prolongada, destinado a quienes buscan una expresión aromática más intensa y una complejidad superior.
De las variedades inicialmente presentadas dentro de esta colección histórica, estas referencias lograron consolidar su posicionamiento gourmet gracias al reconocimiento obtenido en certámenes internacionales.
The Rocky representa especialmente el vínculo entre tradición y carácter. Su denominación evoca el entorno montañoso y la personalidad firme que define a este queso. Elaborado con leche cruda de vaca, conserva una riqueza aromática que permite expresar con mayor autenticidad las características propias de la materia prima y del proceso de elaboración.
Presenta una pasta firme y compacta, de textura flexible y agradable al corte, con una tonalidad amarillo pajiza que puede intensificarse ligeramente durante la maduración. Su corteza natural, consistente y de color marrón a ocre oscuro, adquiere un aspecto rústico y bien definido. Tradicionalmente se produce en grandes ruedas, aunque para el consumidor final suele comercializarse en cuñas de distintos tamaños.
La maduración constituye uno de sus rasgos más distintivos. El proceso de afinado se desarrolla en espacios de maduración bajo condiciones cuidadosamente controladas de humedad y temperatura, permitiendo una evolución lenta y progresiva que incrementa la complejidad aromática del producto.
Desde el punto de vista organoléptico, ofrece aromas intensos y elegantes con recuerdos lácteos, notas de mantequilla, frutos secos y matices tostados. En boca resulta equilibrado, persistente y estructurado, con una intensidad progresiva y un final prolongado.
Su consumo resulta especialmente atractivo en tablas de quesos acompañado de panes artesanos, nueces, avellanas, frutas frescas o compotas. En cocina ofrece gran versatilidad, siendo idóneo para gratinados, fondues, sándwiches y elaboraciones con pasta. Su perfil armoniza especialmente con vinos blancos con crianza, tintos ligeros y cervezas artesanales de perfil maltoso.
