Bruc
Formatgeria Cal Cantaré es una pequeña quesería artesanal situada en pleno casco antiguo de Santpedor, en la comarca del Bages. El proyecto nace de la pasión de Joan Canellas por el mundo del queso y de la voluntad de recuperar la antigua casa familiar de sus abuelos, ubicada en una de las esquinas de la histórica Plaça Gran. En este mismo espacio se encuentra también la tienda de venta directa. Durante años, Joan y su pareja, Elisabet Ribera, rehabilitaron con paciencia la antigua bodega de la casa, conservando elementos tradicionales como las tinas de vino, las prensas y parte de la arquitectura original, que hoy forman parte esencial de la identidad de la quesería.
La filosofía de Cal Cantaré gira en torno al respeto por el territorio y a la elaboración pausada. Trabajan con leche cruda de cabra y oveja procedente de rebaños cercanos del Bages y Castelladral, buscando expresar en cada queso el paisaje y los matices del entorno. Las antiguas tinas de vino se han transformado en originales cavas de maduración natural, aportando personalidad y carácter a piezas como el Bruc, el Petricó o la Teia. En pocos años, la quesería se ha consolidado como una referencia del queso artesano catalán, obteniendo diversos reconocimientos en concursos especializados.
El Bruc es un queso semicurado de leche cruda de cabra elaborado siguiendo el estilo “Serrat”, una tipología tradicional muy representativa de Cataluña. Su nombre evoca el paisaje mediterráneo del Bages y, probablemente, la presencia del brezo —“bruc” en catalán—, una planta muy ligada a los bosques y montañas de la región. Elaborado con leche de cabras que pastan en los entornos boscosos de Castelladral, presenta una pasta de color marfil pálido, compacta pero ligeramente elástica, con una textura firme que se vuelve cremosa y fundente en boca. Su corteza es natural y florida, de aspecto aterciopelado y tonalidades blanquecinas.
Las piezas se afinan entre dos y tres meses en antiguas tinas de vino reconvertidas en cavas de maduración, donde la humedad y la temperatura favorecen un afinado lento y singular. El resultado es un queso de aromas lácteos y mantecosos, con notas afrutadas y delicados recuerdos fúngicos y de bodega. En boca ofrece un sabor equilibrado, persistente y con un sutil toque picante en el final.
Este queso, reconocido por su calidad y personalidad, ha sido galardonado en concursos de quesos artesanos de Cataluña, consolidándose como una de las creaciones más destacadas de la quesería.
El Bruc se disfruta especialmente a temperatura ambiente, acompañado de pan de payés, frutos secos, miel suave o mermeladas poco dulces que respeten su delicadeza. En cocina resulta ideal en tablas de quesos, ensaladas templadas o ligeramente fundido sobre verduras asadas. Su textura cremosa y su carácter láctico maridan de maravilla con vinos blancos con crianza, espumosos brut nature o tintos jóvenes de tanino suave.
Foto: Formatge a Casa
