Mar 12, 2026

Caspian

Leche: Vaca
Tipo: Pasta semidura, corteza natural
Denominación de Origen: No
Materia grasa: No definido
Maduración: Entre 60 y 70 días
Aspereza: Media
Vino: La Chablisienne La Sereine (AOC Chablis)
País de origen: Estados Unidos de América
Región: Vermont

La quesería Jasper Hill Farm es un referente de la quesería artesanal moderna en Estados Unidos. Está ubicada en el pequeño pueblo de Greensboro, Vermont, en la región rural conocida como Northeast Kingdom. Fue fundada en 1999 por los hermanos Andy y Mateo Kehler, quienes adquirieron la antigua granja “Jasper Hill” con el objetivo de revitalizar la producción lechera local y crear un modelo sostenible para las pequeñas explotaciones de la zona. Tras varios años restaurando las instalaciones y formando su rebaño, comenzaron a comercializar sus primeros quesos en 2003. Desde entonces, la quesería se ha destacado por combinar métodos tradicionales —como el uso de leche cruda y el afinado en cuevas— con un enfoque científico y meticuloso en el proceso de maduración.
Uno de los pilares de Jasper Hill Farm es The Cellars at Jasper Hill, un complejo de bodegas subterráneas con distintos microclimas donde afinan no solo sus propios quesos, sino también los de otros productores de Vermont. Su filosofía se centra en elaborar quesos que reflejen el “terroir” local y, al mismo tiempo, fortalecer la economía rural mediante un modelo agrícola sostenible y colaborativo.
Entre sus producciones destaca el Caspian, un queso de corteza natural cuyo nombre rinde homenaje al cercano lago Caspian, muy ligado al paisaje rural que rodea la granja. Este queso se concibe como una auténtica expresión del entorno agrícola local y del carácter de la leche producida en la propia explotación. Su estilo se inspira en los tradicionales quesos campesinos europeos, situándose en la misma familia que clásicos terrosos como el Tomme de Savoie francés o el Caerphilly galés, pensados tanto para la mesa diaria como para la cocina.
El Caspian presenta una pasta semicurada, firme pero ligeramente elástica. En nariz se perciben aromas lácticos limpios, con notas de mantequilla fresca, nata y heno seco. Con la maduración surgen matices de frutos secos —avellana y almendra— junto con sutiles aromas terrosos y de bodega procedentes de su corteza natural. En boca es equilibrado y sabroso: inicia con una dulzura láctica suave, evoluciona hacia notas de nuez y culmina con un ligero toque mineral y herbáceo que prolonga el final, haciéndolo versátil y muy agradable.
La mejor forma de disfrutarlo es a temperatura ambiente, en porciones pequeñas que permitan apreciar su perfil láctico y terroso. Funciona perfectamente en tablas de quesos con pan rústico, frutos secos o frutas frescas, y también se funde con facilidad sobre tostadas, patatas o verduras asadas, desarrollando notas más profundas y mantecosas. Combina muy bien con un vino blanco fresco y ácido, como un Chablis, tintos ligeros poco tánicos, como un Gamay joven, o con cervezas equilibradas que resalten su carácter cremoso y terroso.

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