Celtic Capra
El Celtic Capra se elabora artesanalmente en el condado de Tipperary, en el corazón de Irlanda, una región de suaves colinas y praderas húmedas considerada una de las principales zonas lecheras del país. Aunque el productor permanece en un discreto segundo plano, su fabricación responde a la tradición quesera irlandesa, basada en el aprovechamiento de leche pasteurizada de cabra de excelente calidad, procedente de animales que pastan en praderas ricas en trébol y otras hierbas, favorecidas por el clima templado y los fértiles suelos de turba característicos de la Isla Esmeralda. Una vez elaborado, el queso se envía a Paxton & Whitfield para completar su afinado. Fundada en 1742, esta histórica firma británica está considerada una de las grandes autoridades del queso en el Reino Unido. A lo largo de más de dos siglos y medio ha forjado una sólida reputación como afinador y distribuidor, seleccionando quesos de pequeños productores británicos y europeos y perfeccionando su maduración en cámaras con temperatura y humedad cuidadosamente controladas para que cada pieza alcance su máximo potencial.
El nombre Celtic Capra hace referencia a sus raíces irlandesas —evocadas por el término Celtic— y a la leche de cabra empleada en su elaboración, ya que capra significa precisamente «cabra» en latín. Se elabora con leche pasteurizada y cuajo vegetariano, dando lugar a un pequeño queso de aproximadamente 80 gramos con forma de disco grueso. Su pasta, de color blanco marfil, experimenta una interesante evolución durante la maduración: en sus primeras semanas presenta un corazón firme y ligeramente quebradizo, mientras que, conforme avanza el afinado, adquiere una textura cada vez más cremosa desde la corteza hacia el centro. La corteza, fina, blanca, aterciopelada y completamente comestible, es el resultado de varias semanas de afinado en condiciones cuidadosamente controladas. En nariz ofrece aromas limpios y delicados, con recuerdos lácticos y herbáceos. En boca resulta equilibrado y elegante, con una acidez suave, notas cítricas y vegetales, matices de avellana fresca y un final persistente que pone de manifiesto la excelente calidad de la leche de cabra.
El Celtic Capra se disfruta mejor a temperatura ambiente, acompañado de pan de masa madre o galletas saladas, miel, nueces y frutas frescas como uvas, higos o peras. En la cocina resulta excelente en ensaladas, tartas saladas o sobre tostas. Marida especialmente bien con vinos blancos secos y minerales, como un Sauvignon Blanc o un Sancerre, así como con sidras artesanales y cervezas de trigo de perfil suave.
