Conquérant Fromage de Lessay
El Le Conquérant Fromage de Lessay (marca Will Studd) no es producido directamente por la Fromagerie Conquérant, que funciona como una quesería boutique dedicada a la selección y comercialización de quesos artesanales. Se trata, en cambio, de un queso elaborado en Normandía por un productor local, cuyo nombre no siempre se especifica públicamente, y seleccionado y afinado bajo la dirección de Will Studd.
Will Studd es un reconocido afinador, divulgador y curador de quesos artesanales, conocido por su trabajo cercano con pequeños productores europeos para rescatar estilos tradicionales y adaptarlos a nuevos mercados. En el caso del Fromage de Lessay, colabora estrechamente con el productor normando, definiendo su perfil sensorial y su proceso de afinado.
La Fromagerie Conquérant cumple un rol clave como intermediario especializado, acercando este queso al consumidor y poniendo en valor tanto el trabajo del productor como la visión de Will Studd.
El Le Conquérant Fromage de Lessay es un queso blando de corteza florecida elaborado, inspirado en el estilo tradicional del Camembert de la región. Toma su nombre del pequeño pueblo de Lessay, en la península de Cotentin, conocida por sus praderas salinas y su rica tradición quesera. La denominación Le Conquérant remite tanto a la quesería como al legado normando asociado a Guillermo el Conquistador y a la reputación de los quesos de la región.
Se elabora con leche pasteurizada de vaca y se moldea a mano (“Moule à la Main”) en varias capas, lo que da una pasta cremosa, de color marfil pálido, con ojos muy finos y una textura que se vuelve casi fundente cuando madura. La corteza es fina, inicialmente blanca y aterciopelada, que con el tiempo desarrolla motas grises y vetas anaranjadas propias de levaduras y bacterias de la flora normanda. Se comercializa generalmente en formato redondo de unos 800 g y alcanza su plenitud tras cuatro a seis semanas de maduración, momento en que ofrece aromas intensos a mantequilla, coles suaves y trufa blanca, con un sabor dulce, lácteo, largo y muy seductor en boca.
La mejor forma de disfrutarlo es a temperatura ambiente, cortado en porciones para resaltar su cremosidad fundente. Combina perfectamente con panes rústicos como baguette o hogazas de centeno, frutas frescas como peras o manzanas, y frutos secos como nueces o avellanas, que equilibran su dulzor lácteo.
En la cocina, destaca en platos calientes, como al horno con hierbas (por ejemplo, envuelto en hojaldre), fundido en salsas para carnes asadas o en gratinados normandos con patatas y puerros. Es importante no cocinarlo en exceso para no perder sus matices.
Marida idealmente con sidra normanda seca o champán brut, que cortan su riqueza; vinos blancos como Chardonnay o Sancerre realzan sus notas de trufa y mantequilla.
