Corinium
El Corinium es un queso elaborado a cuatro manos, fruto de la colaboración entre King Stone Dairy y Paxton & Whitfield. La producción corre a cargo de King Stone Dairy, bajo la supervisión del maestro quesero David Jowett, utilizando leche orgánica de un solo rebaño de Manor Farm, en los Cotswolds. Una vez formado, el queso se envía a Paxton & Whitfield, donde se madura cuidadosamente bajo sus condiciones controladas, combinando la experiencia y tradición de ambas casas.
Paxton & Whitfield, con más de 280 años de historia, es una de las queserías más prestigiosas de Inglaterra, reconocida por seleccionar quesos británicos y europeos de pequeños productores, manteniendo un fuerte compromiso con la calidad y la sostenibilidad. King Stone Dairy, por su parte, destaca por su filosofía de agricultura regenerativa, elaborando quesos artesanales en un entorno rural cuidado, con técnicas que respetan la leche y el sabor auténtico. Corinium representa así la unión de tradición, sostenibilidad y excelencia artesanal, ofreciendo un queso exclusivo y distintivo en sabor y textura.
El Corinium se elabora con leche de vaca orgánica pasteurizada, proveniente de un solo rebaño de Manor Farm. Su corteza es lavada con salmuera, de color gris azulado, y presenta una fina capa de mohos blancos. En el interior muestra una pasta semiblanda, suave, cremosa y ligeramente elástica, con una textura muy envolvente. La corteza, al estar lavada y afinada, es delgada y sabrosa, aportando carácter sin endurecerse demasiado.
En cuanto a las notas de cata, Corinium ofrece aromas y sabores profundos y salados, con reminiscencias de tocino ahumado, puerros, ajo y crema doble. Se recomienda acompañarlo con un fino Jerez, que realza sus matices de manzana, almendra y pan recién horneado.
El nombre “Corinium” proviene del nombre romano de la ciudad de Cirencester, situada en los Cotswolds, cerca de Manor Farm. Durante la época romana, Cirencester se llamaba Corinium Dobunnorum, y el queso toma este nombre como homenaje a la tradición local, resaltando su origen inglés y su vínculo con la historia de la región.
El queso Corinium combina muy bien con alimentos de sabores suaves y también con notas intensas que realcen su carácter salado y cremoso. Se puede servir con frutas frescas como manzana, pera o uvas, frutos secos como almendras o nueces, y panes artesanales o crackers. En cocina, aporta un toque elegante a tablas de quesos, gratinados suaves o tartas saladas. Para bebidas, se recomienda acompañarlo con vinos blancos secos como Chardonnay, Jerez fino o incluso cervezas tipo ale inglesas. Su textura cremosa y corteza lavada permite maridajes que resaltan tanto aromas como sabores.
