Abr 13, 2026

Délice de Schönried

Leche: Vaca
Tipo: Pasta blanda, corteza lavada
Denominación de Origen: No
Materia grasa: 55%
Maduración: Entre 3 y 5 semanas
Aspereza: Suave
Vino: Huré Frères L'Inattendue Blanc de Blancs (AOC Champagne)
País de origen: Suiza
Región: Saanenland (Berna)

El Délice de Schönried es una de las especialidades más apreciadas de la quesería Molkerei Schönried, ubicada en el pintoresco pueblo alpino de Schönried, en la región de Saanenland, cantón de Berna (Suiza), a unos 1.260 metros de altitud. Fundada en 1934 como cooperativa por un grupo de agricultores locales, la quesería inició su actividad con apenas 28 miembros. Hoy, bajo la dirección del maestro quesero Reto Siegrist, reúne a varias decenas de ganaderos de la zona, quienes aportan la leche que da vida a sus quesos, yogures y mantequilla. La materia prima procede de vacas y cabras que pastan en praderas alpinas ricas en hierbas, un factor determinante para el carácter aromático de los productos.
La cooperativa combina tradición y modernización: sus instalaciones y bodegas de maduración han sido renovadas, e incluso una de ellas ocupa un antiguo túnel militar. Gracias a esta filosofía artesanal y regional, Molkerei Schönried ha recibido múltiples premios por la calidad de sus quesos.
El Délice de Schönried es un queso de pasta blanda y corteza lavada, cuyo nombre —délice, “delicia” en francés— refleja su carácter goloso y cremoso, pensado como un queso de placer o de postre. Se elabora con leche termizada de vaca, sometida a un tratamiento suave de 62‑65 °C durante 15‑20 segundos, que reduce los patógenos conservando el sabor y aroma natural de la leche, como es habitual en los quesos suizos artesanales de pasta blanda. Presenta una corteza fina y comestible de tono marfil-anaranjado y una pasta de color blanco marfil, muy cremosa y que se vuelve más fluida con la maduración. Normalmente madura entre 3 y 5 semanas en bodegas con temperatura y humedad controladas, durante las cuales se voltean y lavan las piezas periódicamente para favorecer la formación de su corteza característica. En nariz despliega aromas lácticos y ligeramente fermentativos; en boca es suave, untuoso y mantecoso, con notas lácticas, delicados toques de levadura y un final sutilmente salino.
Su consumo ideal es a temperatura ambiente, acompañado de frutas frescas como higos o uvas, y frutos secos como nueces o almendras, que realzan su textura cremosa. En la cocina puede incorporarse a rellenos de tartaletas, salsas suaves o untado en panes artesanales. Marida de manera excelente con vinos blancos afrutados como Chenin Blanc o Riesling, así como con espumantes suaves, que equilibran su dulzor lácteo y potencian su carácter delicado y elegante.

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