Le Re-Bêle
Este queso lo elabora la Laiterie Marzac, una pequeña empresa artesanal situada en la localidad de Revel, a unos 60 km de Toulouse. Fue fundada en 2008 por Zacharie Masse junto con su pareja Marie Brun, cuyos nombres dieron origen al propio nombre de la quesería “Marzac”. La historia del proyecto es singular: Masse, hijo de ganadero y antiguo trabajador internacional —incluso para Naciones Unidas—, decidió cambiar de vida y dedicarse a la quesería artesanal tras descubrir su pasión por el queso durante un viaje al extranjero.
Desde sus inicios, la empresa ha apostado por una producción pequeña y muy vinculada al territorio, utilizando leche cruda de vaca, cabra y oveja procedente de ganaderos locales de la zona de la Montagne Noire. Su filosofía se centra en el trabajo artesanal, el respeto por el producto y la creación de quesos con personalidad. Hoy elabora y afina más de treinta variedades diferentes, distribuidas en mercados, tiendas especializadas y restauración.
Le Re‑Bêle es uno de los quesos más singulares elaborados por la Laiterie Marzac. Se trata de un queso de leche cruda de vaca, inspirado en el estilo de los grandes quesos de montaña franceses, especialmente el Reblochon, aunque con una personalidad propia marcada por el saber hacer artesanal de la casa.
De pasta blanda y corteza lavada, el Re‑Bêle madura durante un mínimo de dos semanas, desarrollando una corteza fina de tonos anaranjados y una textura interior cremosa y fundente. En nariz ofrece aromas lácticos con ligeros matices animales, mientras que en boca resulta suave, mantecoso y con un toque rústico, equilibrando notas de nata, avellana y un leve carácter de bodega.
El nombre “Le Re‑Bêle” es un juego de palabras con doble sentido muy simpático. Por un lado, hace referencia al estilo del queso inspirado en el Reblochon, ya que el prefijo “Re‑” evoca su origen y técnica de elaboración. Por otro lado, “Bêle” es el verbo francés que utilizan las cabras y ovejas para balar, lo que alude al carácter animal y rústico del queso.
Es un queso pensado para disfrutarse tanto solo como en la cocina, donde su capacidad de fundir lo hace especialmente atractivo. Se recomienda consumirlo a temperatura ambiente, para que su pasta cremosa exprese toda su textura y aromas. Es excelente simplemente sobre pan rústico o acompañado de patatas cocidas, charcutería suave o frutos secos. En cocina, puede utilizarse fundido en gratinados o en platos de inspiración alpina, al estilo de los elaborados con Reblochon. Marida especialmente bien con vinos blancos frescos, como un Apremont o una Roussette de Savoie, que equilibran su cremosidad.
