Le Vigneron
Le Vigneron lo elabora la Maison Fischer en Beblenheim un pequeño y encantador pueblo ubicado en el corazón de los viñedos alsacianos (justo al lado de la famosa Riquewihr).
La Maison Fischer es una quesería familiar profundamente arraigada en la tradición gastronómica de Alsacia. Fundada a mediados del siglo XX, ha evolucionado de un pequeño obrador local a una firma reconocida por su especialización en quesos afinados con vinos regionales. Su ubicación en Beblenheim, rodeada de viñedos, no es casual: la empresa ha sabido integrar la cultura vitivinícola de la zona en su identidad, creando productos donde el vino y el queso dialogan de forma única.
Su producto principal es el queso Munster, uno de los grandes emblemas de la región, que elaboran siguiendo métodos tradicionales y con especial cuidado en la maduración. Hoy la dirigen Anne Lang-Mauler y Cyril Lang, quinta generación familiar vinculada a esta tradición, combinando oficio, innovación y una cuidada venta directa al público bajo la marca “Les Fromages du Grand-Père Fischer”. Esta continuidad generacional refuerza su filosofía basada en el respeto por la materia prima, el arraigo local y la búsqueda constante de perfiles aromáticos distintivos.
El Le Vigneron debe su nombre al vínculo con los viticultores (“vignerons”) de Alsacia, reflejando la tradición local de afinar quesos con vino. Elaborado con leche pasteurizada de vaca, presenta una pasta blanda, cremosa y flexible, de color marfil. Su corteza es lavada, ligeramente húmeda, con tonos anaranjados. Se madura en bodegas durante varias semanas, donde se lava regularmente con vino de la región, lo que favorece su desarrollo aromático. Suele presentarse en formato cilíndrico pequeño. En nariz es intenso y fragante, con notas vínicas y lácticas, mientras que en boca resulta suave, untuoso y con un sutil toque afrutado y especiado.
Se elabora a partir de una base de queso Munster, reelaborada según diversas recetas, lo que da como resultado una gama de aproximadamente diez variedades diferentes:
• Le Vigneron afinado con orujo de Gewurztraminer.
El queso se frota a mano con orujo de Gewürztraminer.
Disponible en 125 gramos, 200 gramos y 500 gramos.
• Le Vigneron con mermelada de arándanos.
Al finalizar su maduración, el queso se rellena con una fina capa de mermelada de arándanos.
Disponible en 200 gramos.
• Le Vigneron con mermelada de frambuesa.
Al finalizar su maduración, el queso se rellena con una fina capa de mermelada de frambuesa.
Disponible en 125 gramos, 200 gramos y 500 gramos.
• Le Vigneron con hierbas.
Al finalizar su maduración, el queso se corta por la mitad y se le añade una fina capa de ajo y hierbas. Esta mezcla de hierbas realza el sabor del queso y le aporta un toque de frescura.
Disponible en porciones de 500 gramos.
• Le Vigneron con pimiento de Espelette.
Al finalizar su maduración, el queso se corta por la mitad y se le añade una fina capa de pimiento de Espelette. Esta capa realza el sabor del queso sin enmascararlo.
Se vende en porciones de 200 gramos.
• Le Vigneron con trufas blancas de verano.
El queso se madura y luego se rellena con una pasta de delicado sabor a trufas blancas de verano (trufa de corteza negra y corazón blanco). Esta combinación aporta intensidad al queso.
Se vende en 125 gramos.
• Le Vigneron Winstub – Confit de chucrut (col blanca fermentada).
El queso se madura y luego se rellena con una receta única a base de confit de chucrut. Esta combinación le aporta un toque de suavidad al queso, ya que el confit de chucrut es sutilmente especiado y ligeramente dulce.
Se vende en porciones de 125 gramos.
• Le Vigneron La Provence.
Este queso está recubierto con una delicada mezcla de hierbas provenzales como tomillo, romero y albahaca.
Se vende en porciones de 125 gramos.
Le Vigneron se disfruta mejor a temperatura ambiente, sacándolo del frío unos 20–30 minutos antes para que exprese plenamente su textura cremosa y su riqueza aromática. Se recomienda degustarlo en pequeñas porciones, ya que su intensidad varía según la variedad, desde las más suaves y afrutadas hasta las más especiadas o aromáticas.
En general, funciona muy bien en tablas de queso como pieza protagonista o en degustaciones más pausadas. Las versiones con frutas o vinos aportan notas dulces y afrutadas, mientras que las de hierbas, trufa o especias resultan más intensas y complejas.
Para el maridaje, la opción ideal son los vinos blancos de la región de Alsace, como un Gewürztraminer o un Pinot Gris, que armonizan con su perfil aromático. También puede acompañarse de espumosos secos, que equilibran su cremosidad y limpian el paladar.
Foto: Le Guide Du Fromage
