Nevado de Gredos
El Nevado de Gredos lo elabora la Quesería Valdecabras, una pequeña empresa familiar situada en Candeleda, en la falda sur de la Sierra de Gredos (Ávila), una región con una tradición histórica ligada al pastoreo caprino y al Valle del Tiétar. Desde sus inicios, la quesería ha trabajado exclusivamente con leche de cabra procedente de ganaderías locales, lo que permite un control cercano sobre la calidad de la materia prima y refuerza su vínculo con el territorio. Al frente del proyecto está Begoña Chozas, alma mater de muchos de sus quesos de autor, que ha sabido transformar la tradición quesera de la zona en propuestas contemporáneas sin perder autenticidad. La organización familiar combina métodos tradicionales de cuajado y maduración con las exigencias higiénico-sanitarias actuales, garantizando la seguridad alimentaria sin renunciar al carácter artesano del producto. Su filosofía se centra en ofrecer quesos naturales, de sabores limpios y bien definidos, elaborados con cuajo natural y sin aditivos, reflejando en cada pieza la identidad de la Sierra de Gredos y del Valle del Tiétar.
El Nevado de Gredos, inspirado en las cumbres nevadas de la Sierra de Gredos, debe su nombre a la nieve perpetua de sus picos y evoca la frescura del paisaje montañoso. Presenta una pasta blanda, mantecosa y compacta, de color blanco avellanado, con pequeñas cavidades ocasionales, y una corteza aterciopelada debido al moho Penicillium camemberti. Su maduración suele durar entre 4 y 8 semanas, desarrollando mayor cremosidad y complejidad de sabor a medida que avanza este proceso. En nariz se perciben aromas delicados y limpios, con notas a hongos, sotobosque y mantequilla fresca, mientras que en boca ofrece un sabor equilibrado, afrutado y láctico, que se intensifica con la maduración. El formato habitual es de unos 450 g.
Se disfruta especialmente a temperatura ambiente, solo o acompañado de pan rústico, de masa madre o ligeramente tostado, así como de frutos secos, uvas, pera o manzana, realzando sus matices. En cocina es versátil: puede fundirse suavemente, enriquecer ensaladas templadas, risottos o pastas, o utilizarse como acabado de verduras asadas y carnes blancas, así como en salsas cremosas o rellenos. En cuanto a maridaje, combina perfectamente con vinos blancos frescos y aromáticos de la Sierra de Gredos, espumosos secos, sidra natural o cervezas artesanas suaves, respetando su delicado equilibrio sin eclipsar su sabor.
