Sakura Blu
Moro Formaggi es una histórica quesería familiar situada en Oderzo, en la provincia de Treviso, en pleno corazón del Véneto italiano. Sus orígenes se remontan a 1930, cuando Luigi Moro —abuelo del actual propietario, Sergio Moro— organizó un centro de recogida de leche procedente de las granjas locales para abastecer a las familias de la zona. Tras la posguerra, la empresa evolucionó hacia la producción de quesos y abrió tanto un pequeño caseificio como un punto de venta propio en Oderzo.
Desde los años ochenta, Sergio Moro impulsó una filosofía centrada en recuperar antiguas técnicas rurales de afinado y maduración, inspiradas en las prácticas tradicionales de campesinos y pastores. La firma se especializó en quesos afinados con vino, hierbas, heno, ceniza, trufa o destilados, combinando artesanía, creatividad e identidad territorial.
Hoy, Moro Formaggi exporta sus productos a numerosos países y es especialmente reconocida por sus quesos azules innovadores y de autor, como el célebre Sakura Blu, en el que la tradición italiana dialoga con influencias gastronómicas japonesas.
La “erborinatura”, término con el que en Italia se designan los quesos azules, es una técnica de elaboración que permite el desarrollo controlado de mohos en el interior del queso, dando lugar a sus características vetas azul verdosas. Los quesos sometidos a este proceso reciben el nombre de quesos azules. El término proviene de “erborin”, palabra del dialecto milanés que significa perejil, por el parecido visual entre estas vetas y las hojas de dicha hierba. Intensos, complejos y llenos de personalidad, estos quesos resultan deliciosos por sí solos, aunque alcanzan su máxima expresión cuando se acompañan de vinos dulces, licores o incluso cócteles, como sucede en el caso del Sakura Blu.
El Sakura Blu toma su nombre de la flor del cerezo japonés —“sakura”—, símbolo de belleza y delicadeza en la cultura nipona. Se trata de un queso de leche pasteurizada de vaca, de pasta cremosa y compacta, atravesada por finas vetas azul verdosas propias de la erborinatura. Su aspecto exterior es especialmente llamativo: la pieza se recubre completamente con hojas de sakura, que le confieren una corteza natural de tonalidad verde oscura y carácter vegetal muy distintivo. Durante varias semanas de afinado, el queso madura lentamente, impregnándose de los aromas del whisky japonés Yamazakura y de las propias hojas de cerezo. Se presenta habitualmente en ruedas de pequeño y mediano formato. En nariz ofrece intensas notas herbáceas, amaderadas y florales, junto a recuerdos de vainilla, caramelo y roble tostado. En boca resulta cremoso, elegante y ligeramente picante, con un equilibrio singular entre dulzor, madera y carácter azul.
El Sakura Blu se disfruta mejor a temperatura ambiente, acompañado de pan, frutos secos, peras o confituras suaves que respeten su complejidad aromática. En cocina puede emplearse en risottos, salsas o sobre carnes rojas. Su perfil intenso y elegante armoniza especialmente bien con vinos dulces, vinos generosos, whisky japonés y cócteles de inspiración oriental o ahumada.
