Zirbenkönigin
El Zirbenkönigin es un queso suizo de pasta semidura que destaca por su singular perfil aromático, en el que la dulzura de la leche se combina con notas herbáceas, especiadas y amaderadas. Elaborado por la quesería familiar Güntensperger Käse AG, en Bütschwil, cantón de San Galo, este queso rinde homenaje al pino cembro (Pinus cembra), conocido también como pino suizo y considerado la reina de los Alpes.
Güntensperger Käse AG es una empresa familiar situada en la región del Toggenburgo, en el cantón de San Galo, al este de Suiza. Su actividad se centra en la elaboración de quesos que combinan la tradición quesera alpina con propuestas originales, capaces de aportar nuevos matices a productos de carácter regional. El Zirbenkönigin es un buen ejemplo de esta filosofía, pues incorpora la personalidad aromática del pino cembro a una base láctea cremosa.
El nombre Zirbenkönigin significa «Reina del pino cembro» y anticipa el rasgo más distintivo de este queso: la presencia de flores de pino en su elaboración. Estas se distribuyen cuidadosamente para que sus pequeños fragmentos verdes queden repartidos por la pasta, una tarea artesanal que requiere precisión y experiencia.
Se trata de un queso de leche de vaca, de pasta semidura y textura cremosa, cuya maduración ronda los tres meses. Conviene señalar que algunas fichas comerciales indican el uso de leche termizada. Se elabora con cuajo animal y presenta una pasta de color marfil, con pequeños puntos verdes procedentes de las flores incorporadas.
Su particularidad reside en la integración de los aromas botánicos en una pasta de sabor equilibrado. El resultado es un queso de montaña diferente, que evoca la frescura del bosque alpino sin perder el carácter lácteo propio de su materia prima.
A la vista, presenta una pasta de color marfil, homogénea, con pequeños fragmentos verdes de flores de pino que aportan atractivo visual. Su textura es cremosa, elástica y fácil de cortar, con una consistencia propia de un queso semiduro de maduración relativamente corta.
En nariz, destaca el aroma característico del pino cembro, con recuerdos de bosque, hierbas frescas y madera. En boca, la dulzura láctica inicial da paso a un sabor especiado y sabroso, con matices vegetales y un fondo amaderado que prolonga el recuerdo. Su personalidad resulta original, pero mantiene un equilibrio agradable entre la expresión botánica y la suavidad de la leche.
Para acompañarlo, recomiendo un Gewürztraminer, cuyo carácter aromático y notas florales armonizan con los matices del pino. También resulta interesante un vino blanco suizo elaborado con uva Chasselas, más ligero y discreto, que permite apreciar mejor los sabores del queso.
Entre las bebidas alternativas, un gin-tonic puede funcionar especialmente bien: los matices de enebro y las notas botánicas de la ginebra enlazan con el carácter resinoso del pino. En la cocina, su textura cremosa lo convierte en una buena opción para fundir sobre pan rústico, enriquecer una quiche o preparar un sándwich caliente. También merece un lugar destacado en una tabla de quesos alpinos, donde su aroma aportará un contraste singular.
