Oct 3, 2021

Caprino

Leche: Cabra
Tipo: Pasta semidura, corteza natural recubierta de granos de pimienta
Denominación de Origen: No
Materia grasa: No definido
Maduración: De 2 a 3 meses
Aspereza: Media (con la corteza, picante)
Vino: Scaia Rondinella Rosato (D.O. Veneto)
País de origen: Italia
Región: Treviso (Véneto)

El “Caprino”, como su nombre indica, es un queso de cabra ecológico con pimienta y aceite de oliva virgen extra, elaborado por la Latteria Perenzin ubicada en San Pietro di Feletto una población de la provincia de Treviso.
Emanuela Perenzin representa la cuarta generación de una familia que produce quesos desde 1898. La quesería fue fundada por Domenico Perenzin junto a sus hijos – entre ellos Angelo, el abuelo de Emanuela – en localidad Tarzo, a pocos kilómetros de la actual sede construida en 1958 y renovada en 1997. La “Latteria” se convirtió en la “Premiata Latteria Perenzin” gracias al abuelo Angelo, que recibió una medalla de oro en el “Salon des Arts Ménagers” de Bruselas en 1933.
En la actualidad, Emanuela dirige con determinación y entusiasmo la empresa familiar, en la que ya se involucró desde muy joven, y está apoyada por sus hijos, que representan la quinta generación: Matteo se ocupa de la elaboración, mientras que Erika se ocupa del PER Cheese Bar y de la tienda de productos lácteos. La producción actual se refiere principalmente a quesos de cabra, frescos y madurados, algunos quesos tradicionales de vaca y una rica propuesta de quesos bañados o impregnados, todos ellos producidos con leche del Véneto, Friuli y Piamonte.
Este queso de leche pasteurizada de cabra 100% ecológico, después de una maduración superior a 2 meses, se masajea con aceite de oliva virgen extra y se reboza con pimienta negra de Tellicherry, procedente de Vietnam: esta elección no es casual, ya que este queso es un homenaje de la Latteria Perenzin a este mismo lugar – entre los más remotos – de la Ruta de la Seda.
Se trata de un queso de cabra muy particular, en el que el sabor bien definido de la pimienta se encuentra de forma perfectamente equilibrada con el agradable picante del queso de cabra.
La corteza es bastante delgada y está recubierta de granos de pimienta toscamente molidos, está corteza es comestible; la pasta es compacta y ligeramente quebradiza, sin ojos de color marfil.
El sabor es ligeramente salado y acido, y a la vez, dulce y persistente, con un ligero toque a leche de cabra y un fuerte aroma a pimienta.
¡Perfecto para disfrutarlo solo, en una tabla de embutidos y quesos pero también como base para un original cacio e pepe!
El sabor dulce y picante del Caprino combina bien para templar su calor sorbiendo un vino rosado bien helado o un Sauvignon Blanc o puede optar por una jugosa cerveza IPA.
Foto: Formaggiastic

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