Chambarand
El Chambarand (o Chambaran) es un queso tradicional francés de leche cruda de vaca, originario de la meseta de Chambaran, en el departamento de Isère, dentro de la región de Auvernia-Ródano-Alpes.
Históricamente ligado a la tradición quesera monástica, destaca por su textura cremosa y su perfil aromático sutil. El queso fue creado y elaborado originalmente por las monjas trapenses de la Abbaye de Chambarand, situada en la comuna de Roybon. Aunque la producción directa en la abadía cesó en 2003, la receta tradicional y su legado han perdurado gracias a productores locales y granjas del Dauphiné, como el GAEC des Essarts, que continúan su elaboración de forma artesanal (fromage fermier).
La quesería GAEC des Essarts, situada en la pequeña localidad de Plan, en pleno entorno rural de Isère, es una explotación familiar fundada en 1977, especializada en quesos artesanales elaborados con leche cruda de vacas Montbéliarde. Actualmente está gestionada por Vincent Bernard y varios socios, siguiendo una filosofía de control integral “de la granja a la mesa”, es decir, abarcando todo el proceso: desde la alimentación del ganado hasta la maduración de los quesos. Destaca por su respeto al terroir dauphinois, su enfoque tradicional y una producción sostenible certificada con el sello HVE (Haute Valeur Environnementale). Además del Chambarand, elaboran Saint-Marcellin IGP, Saint-Félicien y otras especialidades regionales muy apreciadas.
El Chambarand es un queso francés de pasta blanda, elaborado con leche cruda de vaca. Presenta forma de pequeño cilindro y una corteza natural lavada, de tonalidad naranja-ocre, mientras que su pasta es de color amarillo pálido, cremosa y fundente. Su maduración se realiza durante aproximadamente tres a cuatro meses en bodegas húmedas, con lavados periódicos que favorecen el desarrollo de su corteza característica.
En cuanto a sus cualidades organolépticas, ofrece un aroma intenso y ligeramente fermentado, con notas terrosas y de bodega. Su sabor es rico y complejo, con matices de nuez y un fondo salino suave, equilibrado y de final persistente sin resultar agresivo. La textura es cremosa en boca, sin llegar a ser grasosa, mientras que la corteza aporta un toque más intenso y aromático.
Por sus características, puede emparentarse con quesos de corteza lavada como el Reblochon de Saboya.
El Chambarand se disfruta mejor a temperatura ambiente, solo o acompañado de pan de payés, nueces y mermelada de cebolla. Es ideal también en preparaciones calientes como tartas saladas, sobre patatas asadas o en recetas gratinadas. Marida bien con vinos tintos suaves como Crozes-Hermitage, vinos rosados con cuerpo o incluso cervezas rubias de estilo ale.
