Redemore
El queso Redemore es una creación reciente de Atakan Tuncer, maestro quesero formado en Turquía con sólida experiencia en Dairy Science and Technology y en la industria quesera del Reino Unido. Tras trabajar en queserías como Tunworth y St Gall, Atakan se incorporó a la Leicestershire Handmade Cheese Company (Sparkenhoe), donde lidera proyectos de innovación y desarrolló este queso artesanal, de producción limitada, lo que lo hace muy exclusivo y buscado por aficionados y especialistas.
La Leicestershire Handmade Cheese Company es una quesería artesanal ubicada en Sparkenhoe Farm, en el suroeste de Leicestershire, cerca de Market Bosworth y Nuneaton. Elaboran sus quesos con leche cruda de vacas Holstein‑Friesian propias. La empresa está dirigida por Jo (Joanne) y David Clarke, fundadores del proyecto a mediados de los 2000, quienes gestionan la granja y la sala de elaboración. Su hijo Will Clarke ha impulsado nuevas especialidades, especialmente los quesos azules, asegurando la continuidad generacional. Su filosofía combina sostenibilidad, bienestar animal y métodos tradicionales, preservando el carácter de los quesos de granja británicos y apostando por la leche cruda y la trazabilidad. Además del Sparkenhoe Red Leicester, elaboran variedades como Sparkenhoe Blue, Battlefield Blue y este Redemore, que se venden en la tienda de la granja, venta directa y tiendas especializadas.
El Redemore es una reinterpretación moderna de los quesos ingleses. Su nombre mezcla la tradición del Red Leicester con un toque de innovación. Se elabora con leche cruda de vaca, mediante masa cocida y prensada, que le da una textura firme y elástica. Se presenta en bloques cuadrados de tamaño medio, de unos 250–300 g. Su corteza recibe lavado con sidra, favoreciendo la microflora natural, intensificando el aroma y aportando un delicado matiz afrutado, a la vez que realza el color exterior frente a la pasta anaranjada suave.
Organolépticamente, ofrece un aroma lácteo y afrutado, con un sabor ligeramente dulce, tostado y con notas de frutos secos, equilibrado y persistente. Su maduración dura 8 a 12 semanas, durante las cuales los aromas evolucionan hacia matices de nuez y sabores más complejos, mientras la corteza lavada armoniza el perfil.
Se disfruta mejor a temperatura ambiente, cortado en cubos o láminas, acompañado de frutas frescas o secas, nueces y panes rústicos, o incorporado a tablas de quesos, gratinados, salsas cremosas o quiches. Marida especialmente con sidra, vino blanco seco o tinto ligero, y también con ales o lagers suaves.
