May 4, 2026

Soma

Leche: Vaca
Tipo: Pasta semidura, cocida, corteza lavada
Denominación de Origen: No
Materia grasa: No definido
Maduración: 2 meses
Aspereza: Media
Vino: Perelada Collection Blanc (D.O. Empordà)
País de origen: España
Región: Girona (Cataluña)

En el corazón de la Vall de Llémena (Gironès), donde el paisaje rural conserva una belleza serena y casi intacta, se encuentra la quesería La Balda, un pequeño obrador artesanal que ha sabido hacer de la paciencia y el respeto por la materia prima su razón de ser. Fundada en 2012 por el maestro quesero Pablo García, nace con la vocación de integrarse en el renacer del queso artesano catalán —esa fértil “vía láctea”— aportando una voz propia, honesta y profundamente arraigada al territorio.
Su filosofía se sostiene sobre un principio claro: trabajar exclusivamente con leche cruda ecológica de vaca procedente de explotaciones cercanas. No poseen rebaño propio; en su lugar, tejen una relación estrecha con ganaderos locales, basada en la confianza, el bienestar animal y la búsqueda constante de una leche viva, fresca y expresiva.
En el obrador conviven tradiciones queseras “de aquí y de allá”, en un diálogo sutil entre saberes europeos y sensibilidad local. De ese equilibrio nacen quesos con carácter, donde la artesanía no es solo un método, sino una forma de entender el tiempo, el oficio y la transformación.
Entre sus creaciones destaca Soma, una pieza que encarna tanto la destreza técnica como la inquietud creativa de Pablo. Este queso de pasta semidura y corteza lavada se inspira libremente en el Morbier francés, pero lo trasciende con una personalidad propia. Su nombre, tomado de la sustancia ficticia de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, no es casual: sugiere placer, evasión, una experiencia casi hipnótica.
En la obra de Huxley, el soma no es solo una droga, sino una idea: la promesa de una felicidad sin fisuras, una calma sin conflicto. Esa resonancia literaria añade una capa de significado a un queso que, sin dejar de ser terrenal, invita a una forma de disfrute pausado y consciente.
Afinado durante aproximadamente dos meses, el Soma desarrolla una corteza de tonos anaranjados, ligeramente húmeda al tacto, que anuncia su riqueza aromática. En su interior, una fina línea de ceniza vegetal recorre la pasta marfil, evocando la tradición del Morbier y marcando dos momentos en su elaboración.
La textura es firme y elástica; la nariz, franca y expresiva, despliega aromas lácticos intensos, recuerdos de bodega y un sutil fondo animal. En boca se revela cremoso y profundo, con un equilibrio delicado entre dulzor y salinidad, y un final largo, ligeramente terroso, que invita a seguir degustando.
En la mesa, Soma muestra toda su versatilidad: funde con elegancia sobre pastas, se integra con delicadeza en ensaladas o acompaña carnes a la brasa aportando una untuosidad envolvente. En cocina, brilla especialmente en gratinados, pizzas o risottos, donde su capacidad de fusión realza sin imponerse.
Encuentra su mejor compañía en vinos blancos con estructura, tintos jóvenes de tanino moderado o espumosos que limpian y equilibran su perfil, prolongando la experiencia.
Más que un queso, Soma es una invitación: a detenerse, a saborear y a dejarse llevar por una interpretación contemporánea de la tradición.

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