Triangle d’Or
El Triangle d’Or (Triángulo de Oro) es un queso fruto de la colaboración de tres artesanos: creado en 2013 por Julien Planchon, afinador y quesero de la marca Mealk en Amiens; producido por Anselme Beaudoin en el GAEC de la Chapelle Saint-Jean en Grémévillers (Oise); y lavado con cerveza negra, lo que marca profundamente su carácter aromático y gustativo. Planchon partió de su anterior queso lavado con cerveza rubia, Le Tricorne de Picardie, y concibió una nueva versión enriquecida mediante lavados con cerveza negra, que intensifican tanto la corteza como la pasta.
Se trata de un queso de leche cruda de vaca, cuya corteza lavada adquiere tonos marrón o ámbar, a veces ligeramente húmedos y brillantes. La pasta es flexible y untuosa, de color marfil a amarillo pálido, con ojos pequeños o casi inexistentes, y una textura fundente en boca. El lavado con cerveza negra durante un mínimo de seis semanas refuerza aromas de malta, pan tostado y notas torrefactas, que se suman a matices lácticos, ligeramente animales y de bodega. En boca, el sabor es intenso pero equilibrado: cremoso, con recuerdos a mantequilla, cereal tostado y un punto amargo y picante elegante en la persistencia final.
Es un queso con mucho carácter, similar en potencia al Munster o al Maroilles. Su textura es firme y algo “tizosa” en el centro, pero se vuelve cremosa y fundente bajo la corteza a medida que madura.
El Triangle d’Or tiene forma triangular, evocando su nombre. Esta geometría permite una maduración uniforme, facilita el corte y servicio en porciones equilibradas y crea un impacto visual elegante y distintivo. Además, simboliza la colaboración de los tres artesanos que lo hicieron posible, formando un “triángulo” de creatividad y tradición.
Alcanza su máxima expresión a temperatura ambiente, donde su pasta cremosa se funde en el paladar. Se disfruta acompañado de panes rústicos, frutas frescas como pera o uva, o tostadas ligeras, que realzan sus notas tostadas y la delicada influencia de la cerveza negra. En la cocina, se funde con gracia sobre verduras asadas, patatas gratinadas o en salsas cremosas, aportando profundidad y carácter. Marida de manera sublime con cervezas oscuras, blancos aromáticos como Chardonnay o tintos ligeros, armonizando su intensidad sin eclipsarla y convirtiendo cada bocado en una experiencia elegante y memorable.
