Vrai Vaudois
El cantón de Vaud, situado en el oeste de Suiza, a orillas del lago Lemán y entre los Alpes y el macizo del Jura, es una de las regiones más variadas y fértiles del país. Su paisaje combina viñedos en terrazas, praderas de montaña y extensos bosques, un entorno que ha favorecido el desarrollo de una sólida tradición ganadera y quesera. En este contexto, la producción de quesos ocupa un lugar destacado, especialmente la de variedades blandas y cremosas. Entre ellas sobresale el célebre Vacherin Mont d’Or, de textura fundente y sabor intenso, junto a diversas tommes tradicionales, como la Tomme Vaudoise, y especialidades más recientes como el Vrai Vaudois. Estos quesos reflejan el carácter artesanal y estacional de la región, estrechamente vinculado a la vida alpina y a la economía lechera local. Su elaboración se apoya en técnicas transmitidas de generación en generación por los productores de la zona.
El Vrai Vaudois es un queso suizo de pasta blanda elaborado con leche cruda de vaca. Su nombre significa literalmente «el auténtico vaudés», en referencia a su cantón de origen. Inspirado en los vacherins tradicionales de la región, se distingue por su cinturón de madera de abeto y por la fina capa de ceniza vegetal que atraviesa su interior por el centro.
De forma redonda, está rodeado por una banda de corteza de abeto que sostiene la pasta y contribuye decisivamente a su perfil aromático durante la maduración. La corteza, fina y ligeramente arrugada, presenta tonalidades que van del beige al naranja claro. Al corte, revela una pasta pálida, flexible y cremosa, marcada por una línea central de ceniza vegetal que recuerda a ciertos quesos tradicionales franceses como el famoso Morbier, aunque con una personalidad propia. Su aspecto evoca al Mont d’Or, pero incorpora un rasgo distintivo que lo hace fácilmente reconocible.
Con la maduración, la pasta adquiere una textura extremadamente untuosa, llegando a ser casi fluida bajo la corteza, mientras conserva un corazón más homogéneo y cremoso. Su perfil se sitúa entre la delicadeza de un queso tipo Tomme y la riqueza fundente de un Mont-d’Or, ofreciendo una experiencia particularmente generosa y elegante.
En boca destaca por sus notas lácteas, dulces y mantecosas, enriquecidas por los aromas resinosos que aporta la madera de abeto. La ceniza vegetal introduce sutiles matices minerales y ligeramente ahumados que equilibran la riqueza de la pasta. El conjunto desarrolla recuerdos de crema fresca, mantequilla, sotobosque y savia, con un final largo, persistente y delicadamente amaderado. Su aroma es expresivo y complejo, combinando notas de bodega húmeda con una profunda base láctica.
Producido en cantidades limitadas por queseros artesanos, es un queso de temporada ideal para compartir. Puede degustarse directamente con cuchara cuando alcanza su punto óptimo de maduración, servirse ligeramente horneado o formar parte de una tabla de quesos. La banda de abeto colocada a mano alrededor de cada pieza constituye uno de sus principales sellos de identidad y contribuye a su singular personalidad aromática.
El Vrai Vaudois se disfruta mejor a temperatura ambiente, acompañado de pan rústico o de centeno. Combina especialmente bien con patatas al vapor, embutidos suizos y encurtidos artesanales, que equilibran su textura cremosa y su carácter lácteo. También puede fundirse suavemente sobre patatas o incorporarse a preparaciones sencillas donde destaque su riqueza aromática. Su maridaje clásico es un Chasselas de Vaud o un Fendant del Valais, mientras que quienes busquen contrastes más audaces pueden acompañarlo con un Vin Jaune del Jura o con un whisky ligeramente ahumado.
